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(F&B, 4/6/2010) El reconocimiento por parte del nuevo gobierno de Hungría de que su país ha falseado sus cuentas públicas y que existen posibilidades de default ha causado turbulencias en el mercado financiero que afectan principalmente a los países periféricos de Europa.
El diferencial de la Deuda Española ha sobrepasado los 200 puntos básicos y el Credit Dafault Swap (instrumento que asegura al inversor de la quiebra) ha subido de los 250 puntos básicos, en una jornada en la que la Bolsa Española ha perdido los 9.000 puntos, retrocediendo un 3,80 por 100.
Por otra parte, el euro ha perdido los 1,20 dólares, acusando la debilidad que viene experimentando en las últimas semanas por la desconfianza en la salida de la crisis en Europa. Hungría no tiene como moneda el euro y ya recibió préstamos del FMI, de la Unión Europea y del Banco Mundial en 2008. No se descarta un default, lo que podría afectar a los tenedores de deuda húngara, aunque la exposición de las entidades financieras españolas es relativamente pequeña, algo más de 1.000 millones de euros. Los principales acreedores de Hungría son Alemania y Austria.
Hungría tiene aproximadamente una quinta parte de la población española y un PIB de aproximadamente un 15 por 100 del español. No obstante este reducido tamaña y su no pertenencia el euro, no evita que los mercados se hayan resentido gravemente por la desconfianza que genera que sea el segundo país que reconoce haber enmascarado su situación financiera tras el reconocimiento que hace unos meses realizaron las autoridades griegas.
Por otra parte, la desconfianza en la economía española y sus posibilidades de recuperación según las previsiones del Gobierno, que en general se consideran por el mercado demasiado optimistas, así como el retraso en la reforma laboral y medidas de mayor calado, vienen a sumarse a estas nuevas turbulencias financieras así como a la posible decisión de los principales fondos de inversión del mundo de suprimir la deuda española en sus carteras debido a la rebaja de rating de emisor que realizó Fitch hace unos días, puesto que los reglamentos de muchos fondos no permiten invertir en deuda que no tenga la máxima calificación por dos agencias de Rating, lo que actualmente no sucede con la deuda española pues sólo mantiene a la fecha la máxima calificación por parte de Moody’s.
Actualmente el Reino de España tiene que emitir anualmente unos 240.000 millones de euros tanto para refinanciar los vencimientos de deuda como para incrementar el monto de lo emitido, lo que lleva al Tesoro a una actividad de colocación frenética y demasiado sesgada en el corto plazo, dada la volatilidad y mayor dificultad de colocar emisiones a largo en condiciones atractivas para el inversor debido a las expectativas de aumento de los tipos de interés. |