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| El crédito políticamente correcto |
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(F&B, 124, nov. 2007.) Las cinco mayores entidades financieras españolas han anunciado récord de beneficios en el tercer trimestre del año (un 19 por 100 más), justo inmediatamente después de la llamada crisis subprime. Se ralentiza el crecimiento del crédito pero se incrementa el cobro de comisiones. Los tipos de interés han subido lo suficiente como para que las entidades aumenten el margen financiero, algo que de cara al futuro se ve más comprometido por la guerra del pasivo y la paralización de las subidas de tipos de interés que ha traído la crisis. No obstante, las entidades aplicarán a quien puedan una mayor prima de riesgo para mitigar el aumento de la morosidad y el encarecimiento del pasivo. Es demasiado pronto para que cualquier efecto negativo de la crisis se haya trasladado a las cuentas de resultados de las entidades, pero sí es suficiente para saber que no les ha cogido por sorpresa, pues desde hace años se viene hablando del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Lo que está en tela de juicio es la extensión de la crisis y su profundidad, pero parece un hecho que no va a afectar a las entidades españolas significativamente y desde luego no a las más grandes. Es cierto que algunas cajas de ahorros, sobre todo, tienen una alta concentración de crédito en el sector inmobiliario, pero quizás este hecho no sea un punto de inestabilidad, sino de todo lo contrario, pues no pueden escapar masiva y repentinamente de este nicho de negocio, y tendrán que seguir alimentando este sector si no quieren que de alguna forma les rebote más crudamente el problema. Eso sí, con más selección y con más criterio, pues las circunstancias obligan. El gobierno está muy preocupado de que la falta de financiación agrave la situación del sector inmobiliario, pero la política de riesgos de cada entidad no puede verse mediatizada por los deseos gubernamentales y éstas darán o renovarán facilidades más por criterios profesionales o para reducir su propia exposición al riesgo que por otro tipo de consideraciones. Si no fuera así, habría que echarse a temblar, porque la gestión del riesgo en las entidades financieras no debe politizarse más extendiendo a la banca los problemas que desgraciadamente puedan tener algunas cajas de ahorros forzadas a apoyar financiera-mente proyectos políticamente correctos pero económicamente incorrectos. Así que no se entienden los llamamientos a bancos y cajas para que apoyen al sector inmobiliario, como si de eso se derivara algún bien para el país. Es decir, que si un banco se arriesga más de lo debido y da un crédito a una promotora que no venderá sus pisos en el plazo preciso para devolver el crédito, hemos de suponer que esa morosidad será políticamente correcta. Gobiernos pasados ya usaron de su influencia para politizar la concesión de créditos, y podemos recordar los tiempos de la política del hot money y de los recalentamientos económicos, en la que se optó por la restricción crediticia al sector privado más o menos impuesta a las entidades bancarias para detener el aumento de la inflación, mientras el gobierno no dejaba de usar el recurso del Tesoro al Banco de España para financiarse. Una auténtica ley del embudo que puso en dificultades a no pocas empresas y echó al paro a miles de españoles en pocos meses. Afortunadamente la concesión de crédito por parte de bancos y cajas no depende de la voluntad del Gobierno y se regula por el mercado basándose en criterios económicos y profesionales. Y como el Gobierno sabe perfectamente que esto es así, el mensaje que da pidiendo mayores facilidades para el sector inmobiliario no tiene como objeto que esto se realice, sino responsabilizar a otro sujeto de la propia incapacidad para abordar un problema por quien debería haber hecho algo hace años para prevenir lo que ahora está pasando. Un Gobierno que parece no saber lo que hacer con un determinado problema, y que lleva años sin saberlo, debería no tener cierto tipo de ocurrencias sobre lo que deberían hacer los demás. Y a pesar de este río tan revuelto ya vemos que las principales entidades financieras están ganando más y así lo seguirán haciendo gracias a que sus créditos ni son políticamente correctos ni tienen por qué serlo. |
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