Vea también

Agenda Bancaria Fiscal
Agenda Bancaria Fiscal
22,04 €



Análisis de Balances
Análisis de Balances
104,40 €



Manual Práctico de Dirección Financiera
Manual Práctico de Dirección Financiera
45,24 €



Normalización Bancaria para la Dirección Financiera de la Empres
Normalización Bancaria para la Dirección Financiera de la Empres
22,04 €



Agenda Bancaria y de Costes Financieros
Agenda Bancaria y de Costes Financieros
45,24 €



Legislación Fiscal Actualizada
Legislación Fiscal Actualizada
13,92 €



Financiación del Comercio Exterior
Financiación del Comercio Exterior
33,64 €



Manual Práctico de Contabilidad Empresarial - Plan 2008
Manual Práctico de Contabilidad Empresarial - Plan 2008
45,24 €



TIRVAN 2009
TIRVAN 2009
104,40 €



Diccionario Enciclopédico Profesional de Finanzas y Empresa
Diccionario Enciclopédico Profesional de Finanzas y Empresa
45,24 €



Divisas BCE
Currency EUR 
09-02-2010
USD 1.3675
JPY 122.07
GBP 0.87610
CHF 1.4659
CNY 9.3355
MXN 18.0130
BRL 2.5681
Advertisement





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Sindicación

Revista de Finanzas y Banca
Cómo evitan bancos y cajas el aumento de la morosidad Imprimir E-Mail
Escrito por Juan F. Robles   

(Noviembre 2008) La morosidad es uno de los quebrantos más preocupantes a los que puede enfrentarse una entidad financiera. Actualmente están aumentando los índices de morosidad, superando en algunas entidades el 3 por 100, por lo que ponen en práctica diversas técnicas para evitar el deterioro de su cartera crediticia.

Podemos clasificar la acciones de las entidades en dos grandes grupos: la selección de la clientela y la negociación con los deudores.

Selección de la clientela.

Las entidades para evitar que su morosidad aumente restringen el crédito de los clientes menos solventes, reduciéndoles los límites o evitando las renovaciones de las operaciones. De esta manera, su cartera se sesga hacia el segmento de clientela más solvente y se reduce la morosidad. Por otra parte, luchan por quitarle clientes solventes a la competencia, sobre todo en esos segmentos de mercado en los que su morosidad pueda verse más perjudicada. Es decir, sólo ganan clientes si demuestran una gran capacidad de pago y un buen historial de cumplimiento de obligaciones.

Un ejemplo son las hipotecas, en las que a pesar de la situación actual, las entidades pueden sin embargo hacer mejora de oferta si el cliente les parece interesante. Incorporando a clientes solventes, aun con condiciones financieras muy ventajosas, se diluye la morosidad de la cartera, en este caso las hipotecas. No obstante, en el caso de las hipotecas, por tratarse de operaciones a largo plazo, la renovación de la cartera se produce lentamente y dado que apenas se conceden nuevas operaciones, sólo por el vencimiento de las antiguas es posible reciclar a los clientes sin aumentar el crédito a este segmento de mercado, lo que actualmente no es posible.

Es más sencillo conseguir el efecto de eliminar clientes “malos” y coger clientes “buenos” en banca de empresas. Los target más perjudicados son las Pymes que muestren alguna inestabilidad, que serán preferentemente eliminadas de la cartera por su gran propensión a la morosidad en momentos de crisis económica. En particular, las líneas de descuento, forma preferente de financiación empresarial, sufren una reducción de límites o simplemente la no admisión de más efectos al descuento, al tiempo que las pólizas de crédito, o bien se reconvierten en préstamos, si no hay capacidad de devolución en el corto plazo, o bien son directamente recuperadas. Para sustituir a estos clientes, que se hará siempre parcialmente debido a la restricción crediticia imperante, se aceptarán nuevos clientes a los que podrá ofrecerse por ejemplo una línea de descuento, que es una operación de fácil resolución para la entidad si el comportamiento de ese nuevo cliente no fuera aceptable.

Negociación con los deudores.

Para evitar que los clientes alcancen la morosidad, es decir, dejen de pagar sus operaciones durante más de 90 días, o bien se consoliden en ella teniendo que recurrir a la ejecución de las garantías, las entidades les pueden ofrecer diferentes formas de refinanciación, siempre y cuando prevean que en condiciones financieras más favorables el cliente podrá hacer frente a los pagos.

En el caso de operaciones a largo plazo, la entidad puede ofrecer una carencia de capital por un período determinado, reduciendo significativamente el pago periódico del cliente. Si hay retrasos en cuotas, podrá asimismo incorporar el importe retrasado al capital de la nueva operación y además los gastos de formalización que se produzcan. De esta manera evita la morosidad y concede uno, dos e incluso tres años al cliente con una cuota más soportable hasta esperar que mejore la situación económica y el cliente pueda comenzar de nuevo a amortizar capital. Esta práctica es evidente que contribuye a restringir las posibilidades de dar crédito a nuevos clientes.

También se suele actuar sobre al plazo de la operación, que puede alargarse en el tiempo para conseguir una cuota más pequeña y asumible por el cliente. Con un aumento significativo del plazo se puede amortiguar el pago periódico y conseguir que el cliente pueda realizarlo.
La agrupación de deudas a diferentes plazos en una sola operación a un plazo mayor es otra alternativa. En el supuesto en que un cliente tenga deudas de varios préstamos, tarjetas de crédito y otras operaciones, se pueden agrupar todos estos pagos entorno a la operación más garantizada, por ejemplo con hipoteca, consiguiendo así que al cliente se le reduzca el pago periódico. Si esto se conbina con un alargameinto del pago, se conseguirá una potenciación del efecto.

En ocasiones, es suficiente con que la entidad reduzca el tipo de interés de la operación para que se consiga aminorar la carga del cliente, pero cuando esta circunstancia se dé normalmente será en combinación con una reagrupación de deudas y con un alarmiento del pago.

Otras formas para evitar la morosidad y la ejecución
Cuando se trata de la vivienda habitual y una vez que la entidad financiera está persuadida de que no a mucho tardar su cliente deberá ser embargado, puede proponerle la venta de la vivienda a una sociedad filial de la entidad financiera que se dedique al alquiler. La ventaja es que estas sociedades tienen la fiscalidad muy atenuada. Con el producto de la venta, el cliente salda la hipoteca y le devuelve el préstamo a la entidad financiera, que a su vez y a través de la filial se la alquilará al cliente.

Esta forma de actuar tiene la ventaja de que evita un proceso judicial, recibe el pago del préstamos y el antiguo propietario no tiene por qué abandonar el uso de la vivienda y permanecerá en ella como arrendatario mientras satisfaga el alquiler. En el caso de que el cliente no pudiera abonar el mismo, entonces será lanzado de la vivienda no como una ejecución de garantía sino por impago de alquileres y no lo hará la entidad financiera sino la filiar dedicada a esta actividad.

Sólo será interesante para el cliente llevar a la práctica esta operación siempre y cuando el arrendamiento suponga una obligación de bastante menor importe que afrontar cada mes la hipoteca pues al final tampoco podría usarla por falta de pago del alquiler. Se puede dar el caso de que se alquile con opción de compra, por lo que transcurrido un determinado plazo, el arrendatario podría obtener un nuevo préstamo hipotecario por el tiempo que se acuerde y una vez que el cliente recupere su capacidad de pago, sin haber perdido la totalidad de las rentas pagadas, de las que una parte se puede considerar pagadas a cuenta para la adquisición.

Como se ve son muchas las alternativas que tiene una entidad financiera para actuar con su cliente y evitar en la medida de lo posible tener que recurrir a embargos y ejecuciones. De todas formas hay que ser conscientes de que todo lo que la entidad no tenga establecido previamente en su forma de actuar será muy difícil de llevar a la práctica, y en este sentido las entidades deben hacer un esfuerzo por atender las diferentes necesidades de sus clientes en este momento de grandes dificultades económicas previendo entre sus procedimientos el abanico de prácticas más amplio que se pueda adaptar a cada necesidad.

 
< Anterior   Siguiente >
Advertisement