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La morosidad pone en jaque a las empresas españolas Imprimir E-Mail
Escrito por Pere J. Brachfield. Morosólogo   

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Pere J. Brachfield
(F&B, 131, jul-ago 2008). De las investigaciones realizadas en el Centro de Estudios de Moroso-logía de EAE Business School, podemos predecir que este año estamos entrando en una pandemia de morosidad que dejará pequeña la crisis de impagos que tuvo lugar en el año 1993. Los datos estadísticos revelan que los impagados comerciales se han situado en el nivel más alto en quince años.

Los impagados interempresa-riales derivados de operaciones comerciales se han duplicado respecto al año pasado. Según mis cálculos, en la actualidad los impagos empresariales que se generan mensualmente suponen unos 15.000 millones de euros, teniendo en cuenta todos los incumplimientos de pago que se producen. No obstante más del 95 por ciento de estos impagos se consigue recuperar antes de 180 días después del vencimiento. Vale la pena decir que en los próximos meses entre un 10 y un 15 por ciento de las empresas van a recurrir al retraso indebido de la liquidación de las facturas con proveedores como fuente de financiación de emergencia para sobrevivir a la crisis actual. 

ImageEl principal problema —además de los créditos fallidos— que están sufriendo en estos momentos las empresas acreedoras es el elevado coste de la morosidad, provocado por el encarecimiento paulatino del coste del dinero, la elevada inflación y el incremento de los gastos de gestión. En la actualidad se puede hablar de un coste financiero provocado por un impago del 1 por ciento mensual mensual sobre el importe de la factura. Consecuentemente el coste que genera el impago de una factura de 25.000 euros y que el cliente paga con 3 meses de retraso se eleva a los 750 euros. 

De modo que este año los problemas de cobro pueden provocar el cierre y desaparición de miles de empresas afectadas por los créditos fallidos. Sobre todo son las pequeñas y medianas empresas las que pueden desaparecer por culpa de los problemas de cobranza, puesto que un quebranto de cierta magnitud o varios fallidos de importe medio, pueden provocar la quiebra a una pequeña empresa, mientras que una empresa más grande puede superar la situación gracias a disponer de mayores recursos económicos. Mientras las grandes empresas son capaces de absorber los costes producidos por los incobrables, los negocios más pequeños pueden verse obligados a cesar en sus actividades. 
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Por otro lado, los créditos fallidos suponen para las empresas un esfuerzo adicional de ventas si quieren compensar las pérdidas económicas de los impagados. Por ejemplo una empresa que obtenga un 10% de margen de contribución con la venta de sus productos, y tenga unas pérdidas por operaciones incobrables del 1,2%, deberá realizar un giro comercial suplementario del 12% de su facturación para compensar el quebranto provocado por los fallidos. En caso de que los incobrables llegasen al 2% de las ventas totales, el giro suplementario debería de ser del 20%. 

Para las empresas con pedidos medios de bajo importe, supone un esfuerzo añadido, por ejemplo una empresa que tenga una facturación de 150 millones de euros, obteniendo un margen de contribución del 10% en cada venta, y que tenga unas pérdidas por operaciones incobrables del 0,7% (sobre el total de sus ventas), si su pedido medio es de 2.500 euros, necesitará hacer 4.200 pedidos suplementarios para compensar las pérdidas producidas por los créditos incobrables. En la coyuntura actual que ha provocado una bajada de las ventas a la mayoría de las empresas y también de sus márgenes comerciales, va a ser muy difícil para los negocios compensar los fallidos con ventas suplementarias. 

ImagePor ejemplo si una empresa que obtiene un margen del 5% de beneficio en la venta de sus productos, tiene un fallido de 10.000 euros provocado por el impago definitivo de una factura, en su contabilidad se refleja una pérdida de 10.000 euros, aunque la pérdida directa que se le produce es de 9.500 euros y el lucro cesante es de 500 euros. Por lo tanto —dejando fuera del cómputo el coste de financiación de la operación para simplificar el cálculo— el fallido ha supuesto perder el beneficio acumulado de 200.000 euros de ventas realizadas por la compañía, o dicho de otro modo el incobrable ha matado un volumen de ventas "buenas" por un monto de 200.000 euros. Otro supuesto es que si un negocio que obtiene un margen del 10%, tiene una factura incobrable de 100.000 euros, perderá el beneficio acumulado de un millón de euros de facturación. La pregunta del millón es si en las circunstancias de crisis actuales, esta misma empresa será capaz de realizar un millón de euros de ventas suplementarias para compensar económicamente las pérdidas provocadas por el fallido.

 
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