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Revista de Finanzas y Banca
La Banca recurrente de D. Emilio Botín y la perplejidad de un bancario Imprimir E-Mail
Escrito por José Gómez Blanco. Analista Financiero (IEAF). Ex.directivo bancario   

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José Gómez Blanco
(Noviembre 2008) Después de celebradas las elecciones generales, dediqué parte de mi tiempo a reflexionar y a escribir sobre la crisis financiera iniciada en el año anterior en EE.UU., y la nuestra, la inmobiliaria. Fruto de este empeño fue la culminación de tres trabajos titulados: “Crisis financiera y riesgo de liquidez en banca, Riesgos bancarios y responsabilidad corporativa y El Banco de España y la crisis financiera”, publicados en distintas fechas en Iberfinanzas.

Cuando escribí el primero de estos trabajos no pensé que al final se iban a convertir en una trilogía, y fue después de publicados cuando me propuse hacer una introducción para explicar el porqué de mi inmersión en los riesgos bancarios y la crisis financiera, esa crisis de grandes dimensiones, formada en la mayor economía del mundo y propagada posteriormente a la UE, hoy convertida en una crisis económica de dimensiones mundiales, sin que nadie sea capaz de arriesgar su duración y consecuencias. Este choque entre la economía financiera y la economía real, me llevó a titular la trilogía como “La crisis perfecta”, un remedo del título de la película Wolfgang Petersen, “La tormenta perfecta”, estrenada hace unos años, del que también se sirvió el economista-jefe del FMI, Simon Johnson1, cuando advirtió que la economía mundial podría enfrentarse a una "tormenta perfecta" que conllevaría una contracción del comercio mundial.

Para justificar de alguna manera la introducción, busqué en mis archivos alguna cita u opinión sobre la banca de alguna personalidad destacada dentro del mundo financiero de nuestro país. Y di con la conferencia del ya desaparecido, D. Rafael Termes —que fue, entre otras muchas cosas, Consejero Delegado del Banco Popular Español— titulada “El papel de las finanzas en la economía actual”2, de la cual he seccionado unos párrafos, que se refieren a los cambios habidos en el sector financiero, al cambio profundo (son sus palabras) habido en el personal de las entidades financieras, que no me resisto a reproducir:

Dentro de este contexto de crecimiento, me parece que puede ser interesante ver los cambios habidos, algunos muy notables, en las maneras de prestar el servicio financiero, para lo cual me limitaré a dar algunas pinceladas, advirtiendo que, si bien para mayor facilidad me refiero, por lo general, a la banca, hay que entender que los fenómenos descritos abarcan, casi siempre, a la totalidad del sistema financiero.

> Sexta pincelada: el cambio profundo habido en el personal de bancos, cajas de ahorros y demás entidades financieras. En dos aspectos. Por un lado, se ha pasado de un personal formado en el lugar de trabajo a otro que, al ser contratado, ya dispone, en gran medida, de titulación universitaria. Esta exigencia de una calificación técnica mayor es debida, por una parte, a la necesidad de atender a una clientela empresarial también cada vez más cualificada. Y, por otra parte, a la conveniencia de tener personal preparado para rotar en la colocación de productos financieros, ser capaz de introducir los de nueva aparición y estar al día en el uso de sistemas informáticos. En paralelo, se asumen responsabilidades más pronto, los directivos son mucho más jóvenes, y disminuyen las tareas de tipo puramente administrativo que son realizadas por los ordenadores de la entidad o se subcontratan con entidades especializadas. A mi juicio, en ningún otro sector empresarial tradicional, de la industria o los servicios, se ha producido un cambio tan drástico en la cualificación del personal. Equivaldría a concebir una fábrica o un gran almacén en los que todos los empleados y obreros hubieran sido reemplazados por universitarios; esto no ha ocurrido ni en las fábricas más robotizadas.

> ………

Confieso que estas opiniones de un personaje que fue muy influyente en el mundo de las finanzas, venían a justificar lo sucedido en el sector bancario en los últimos años, pero los dos últimos párrafos me dejaron perplejo, pues interpreté —no sé si bien— que era una crítica a los excesos cometidos en el cambio llevado a cabo por las empresas del sector financiero, que después contagió a otro tipo de actividades económicas.


2. La Banca recurrente de D. Emilio Botín

Este desconcierto se vio acrecentado cuando leí el discurso de D. Emilio Botín en la Conferencia de Banca Internacional, titulado “El papel del sistema financiero en la economía”3, publicado en “Cinco Días” el 17.10.2008, en la que propugnaba, ante la crisis actual, la aportación de la entidades bancarias para fortalecer el sistema financiero, resumidas así:

> Relaciones estables y directas con los clientes.
> Centrarse en el negocio recurrente.
> Gestionar con prudencia el riesgo.

Manifiesto, de antemano, que el adjetivo “recurrente”, del que echan mano con mucha frecuencia las nuevas generaciones del sector financiero, siempre me pareció una palabra críptica y fuera de lugar. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la define así: “Dícese de lo que vuelve a ocurrir o a aparecer, especialmente después de un intervalo.” Es decir, que después de lo que llovió y está lloviendo con la crisis financiera internacional, nuestro emblemático banquero nos está diciendo que la banca tiene que volver a su negocio típico, tradicional, basado en la cercanía a los clientes y en la gestión rigurosa del riesgo. ¡Extraordinario! Menudo descubrimiento después de varias reestructuraciones y reorganizaciones llevadas a cabo en los últimos años por parte de las entidades financieras, incluida la banca mediana, por mimetismo, para regresar finalmente a los valores que siempre debieron estar vigentes. Más adelante volveré a incidir sobre el tema, después de comentar algunos aspectos de la información financiera del BSCH en el 2007.

3. Algunos datos reales del BSCH:

Recientemente, el Sr. Botín ha anunciado una ampliación de capital de más de 7.200 millones de euros, que pretende obtener del mercado primario de dinero, actualmente esquilmado y desconfiado, para reforzar los recursos propios y hacer frente a posibles pérdidas derivadas de las inversiones inmobiliarias, llevadas a cabo en los últimos años de euforia económica. Como siempre, se ha adelantado a las demás entidades del sector. Doy por supuesto que esta operación ha sido diseñada con el aseguramiento de que será cubierta totalmente entre los accionistas, clientes del Grupo y apoyo de otras instituciones financieras, de lo contrario no saldría al mercado en momentos tan difíciles para la banca en general. No obstante, quiero destacar una serie de datos, referidos a los ejercicios 2007/20084, obtenidos de la documentación oficial publicada por la propia entidad, que indican —bajo mi punto de vista— la necesidad de reforzar los recursos propios, como se puede observar en los gráficos que figuran a continuación:

Gráfico I. Distribución de los Créditos a Clientes (Grupo)
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Como se puede observar, el peso del crédito con garantía real a sectores residentes, representa el 54,18% del total de la inversión en clientes, y el 46,15% incluyendo el sector no residente, lo cual nos viene a decir que cerca del 50% de la inversión en clientes es a largo plazo.

En el Gráfico II, obtenido directamente de la información publicada por el Grupo, “Actividad y Resultados. Ejercicio 2007”, muestra la distribución del préstamo hipotecario en los sectores residente y no residente. Las cifras no se corresponden con las del gráfico anterior, toda vez que “Préstamo hipotecario vivienda” no es lo mismo que “Créditos con garantía real”, pues en este epígrafe se incluye además los importes que, dentro de los límites de los contratos, hayan dispuesto los beneficiarios de créditos respaldados formalmente por hipotecas, pignoraciones de valores, depósitos dinerarios u otras garantías prendarias.

Gráfico II. Préstamo hipotecario del Grupo Santander
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Valorando lo que ha sucedido en los últimos meses a nivel mundial, y en concreto en Europa, con las instituciones financieras y compañías de seguros pidiendo árnica a sus respectivos gobiernos, que en algunos casos la solución pasó por un reforzamiento de las entidades con capital estatal, ¿La cartera de hipotecas residenciales de Abbey National no le creará problemas agregados a la inversión interna del mismo tipo? ¿Esta concentración de riesgos hipotecarios vivienda no tiene un peso excesivo dentro de la rúbrica “Inversión en clientes”? Estas interrogantes y otras sobre el modelo inversor del BSCH, se verán contestadas en los próximos meses. No obstante, hay que aplaudir al Sr. Botín por la decisión de ampliar el capital social, para hacer frente a posibles dificultades futuras originadas por activos dudosos. Quizá sería prudente que parte de los beneficios generados en el actual ejercicio se destinaran a una reserva especial (no obligatoria) para hacer frente a la morosidad latente. En el documento “Actividades y Resultados 2007”, en el apartado “Fortaleza del Balance”, se dice que el Grupo tiene una elevada capacidad de descuento sin disponer, aproximadamente 30.000 millones de euros, lo que significa una holgada posición de liquidez. ¿Fue consumida esta liquidez con las adquisiciones de Allian & Leicester, Sovereign Bancorp Inc. y ABN Amro? El tiempo dirá si estas operaciones fueron oportunas o, por el contrario, determinaron la ampliación de capital anunciada. A la búsqueda de la liquidez perdida, se ha sumado el BBVA con la titulización de 8.500 millones de euros y la emisión de bonos, que le servirán de garantía ante el BCE, para recibir préstamos.

El Gráfico III refleja la situación de morosidad del Banco, incluyendo las provisiones. La suma de las provisiones constituidas, en total 9.302 millones de euros, la cobertura alcanza el 150%, según las normas del Banco de España. Pero la realidad es otra, pues en un escenario económico con morosidad creciente, las provisiones sobre el total de las Inversiones en Clientes, sólo representan el 1,62%, y sobre los préstamos hipotecarios (residentes y no residentes: 404.466 millones de euros), el 2,30%.

Gráfico III. Riesgos morosos y dudosos y cobertura:
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En el gráfico siguiente, podemos observar la evolución creciente de la morosidad, que hemos obtenido del Informe Financiero Enero/Septiembre 2008, publicado por la entidad:

Gráfico IV. Evolución de la morosidad.
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Al 30.09.08, la morosidad alcanza 10.584 millones de euros, que supone el 1,63% de la inversión en clientes. Los fondos constituidos (provisiones genéricas y específicas), se sitúan en 11.035 millones de euros, reduciéndose la cobertura al 104,27%.

Situándonos en un escenario económico en el cual la morosidad alcance el 4% de sus inversiones en clientes (porcentaje muy optimista), los más de 40.000 millones de euros aprovisionados por Bancos y Cajas de Ahorros, se habrán consumido. La media actual es del 2,50%, pero se valoran otras previsiones más pesimistas que la sitúan en el 7,00%. En la crisis 1992/1993, la morosidad de las entidades de depósito alcanzó el 9,00%, que se fue recuperando en los años siguientes, pero la crisis actual es distinta, porque ha afectado a la liquidez del sistema y, si no se remedia este problema, la solvencia de las entidades en nuestro país puede resentirse, como está sucediendo en EE.UU. y en Europa. En este sentido, esperemos que el optimismo antropológico de nuestro Presidente del Gobierno y su fe en la resistencia del sistema financiero español sea una realidad. Y mientras esto ocurre, en nuestro Banco de España, que llegó tarde a la crisis, a la nuestra —no es una opinión, es una afirmación— no son tan optimistas y le están recomendando a las entidades financieras5 que reduzcan sus costes operativos, es decir, oficinas y personal. Más paro…



4. Reflexiones de un bancario perplejo que se le ocurrió pensar:

Esta crisis —la nuestra— necesita de explicaciones. Si tenemos un sistema financiero resistente, bien regulado y supervisado, si nuestras empresas —en especial las que cotizan en Bolsa— cuentan con un Código de Buen Gobierno, para guía de los Consejos de Administración y Altos Directivos, si nuestras corporaciones están bien auditadas y, en general, con notas “cum laude”, como lo demuestra el Registro de Auditorías de la Comisión Nacional de Mercado de Valores, etc. ¿Por qué se llegó a esta situación de insolvencia de muchas empresas de renombre? ¿Cómo se valoraron y se llevaron a cabo los planes de inversión, cuando desde hace cuatro años la “burbuja inmobiliaria” era inexorable que explotaría? Les voy a poner un ejemplo que afecta a dos entidades financieras de mi tierra, Caixa Galicia y Caixa Nova. Resulta que tienen el 5,00% y 3,50%, respectivamente, de Sacyr Vallehermoso, empresa que preside D. Luis del Rivero —aprendiz frustrado de banquero— cuya inversión en Repsol le pueden suponer unas minusvalías del 60%. ¿Qué interés tenía para las Cajas gallegas esta inversión, en la compañía más endeudada del sector constructor/inmobiliario, presidida por un especulador? ¿O fue recomendada la inversión desde las altas instancias? Un ejemplo más de lo que no se debe hacer cuando se están gestionando los recursos depositados de un número muy importante de clientes. Y éste sólo es un caso, y no de los más graves. Cada día estamos teniendo conocimiento de las dificultades del sector de locomoción, concesionarios de automóviles, nuevas suspensiones de pagos, etc. Mi perplejidad ante lo que está sucediendo a nivel mundial viene determinada por la actuación en los últimos años de los altos directivos de las entidades financieras y compañías de seguros y otros participantes en los mercados financieros y de valores. Es como si todos fueran inoculados con un virus que les hiciera perder la razón. Quizá para resolver los problemas creados, las grandes corporaciones financieras tengan que rescatar directivos con cordura, aquellos que fueron relegados en la gestión o barridos años atrás por esa ola de ejecutivos más o menos jóvenes, sin escrúpulos y con una ambición desmedida, autores de esta “desfeita”6, si me permiten calificarla con una palabra en mi lengua matria. Aunque el ejemplo parezca exagerado y fuera de contexto, ¿tendrán este tipo de empresas que planificar una “operación rescate” al modo de la ficción que se cuenta en la película “Space Cowboys”, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood? Espero y deseo que la nación americana, a la que admiro, empiece --a medida que se vaya normalizando la situación-- a pedirle cuentas a los que provocaron esta crisis financiera y económica que no se sabe como acabará. Tengo menos fe en los países de nuestra Vieja Europa.

Y ante este panorama vienen ahora las reflexiones de una persona que dedicó más de la mitad de su vida a la Banca, sobre la que siempre pensó que era un oficio. El conocimiento profesional en la banca nunca llega a ser total, porque, como en cualquier profesión, siempre se están aprendiendo cosas nuevas, unas fruto de la propia experiencia y la de los demás, y otras, mediante el estudio y la observación, asumiendo y adaptándose, al mismo tiempo, a las innovaciones que se van produciendo y al mundo cambiante, acelerado, que nos tocó vivir. A lo largo del tiempo uno se puede convertir en un generalista7 —en la acepción del término según Lázaro Carreter, es decir “especialista en la totalidad”— tan necesarios hoy en las empresas, sobre todo en los puestos directivos de la banca-- si en la vida profesional tuviste la oportunidad de desempeñar distintos puestos de trabajo en la empresa, y si, a lo largo de la singladura bancaria, profundizaste en el saber de tu profesión y asumiste, como valores necesarios, la honestidad, la discreción y la legalidad.

En los tres últimos lustros, la Banca, el sector bancario en general, sufrió una gran transformación, y ese cambio profundo del que habla el Sr. Termes también tuvo consecuencias en sus plantillas de personal, pero el que fue ilustre banquero, en su conferencia no entra en la estrategia empleada y ni en el coste causado a las empresas y, en consecuencia, a sus accionistas. En ese tiempo, muchos profesionales fueron invitados a abandonar sus empresas de forma indiscriminada y, en consecuencia, con ellos se fue el conocimiento y la experiencia de la profesión, eso que tanto valoran y hablan los teóricos de la economía de la empresa, pero que no creen en ello. Fueron sustituidos por gente joven, formada en la Universidad o con estudios equivalentes, en busca de economía de costes y de una mayor preparación para los puestos de trabajo y la venta de productos innovadores.

Para aquellos que hayan vivido la profesión de forma intensa y extensa en las últimas décadas, necesariamente tuvieron que reflexionar, desde fuera, sobre el gran cambio experimentado por sus empresas en los últimos años: cifras de negocio crecientes, espectaculares; beneficios duplicados o triplicados, cualquiera que fuera la situación económica de esos años, pues los nuevos productos e inversiones creativas permitían expansionar sus Balances y las Cuentas de Resultados. Y llegar a la conclusión de que esa renovación del personal bancario, determinada por los altos dirigentes de las empresas, fue un gran acierto, y pensar —si su reflexión era sincera— que su separación, más o menos traumática, de la vida laboral activa, fue acertada y muy conveniente para las empresas bancarias.

Pero los grandes “magos” de las finanzas —la tecnostructura de las empresas, como define Galbraith8 a los altos directivos— no contaban con que las crisis económicas sufren metamorfosis y no siempre se presentan iguales. No contaban, ni tan siquiera valoraban, que eso que se dio en llamar “derivados financieros”, en su variada diversidad, titulizaciones, etc., llevaban en sí mismos un virus contagioso y mortal, que los jóvenes dirigentes, inexpertos, sin experiencia del pasado, engreídos en su limitada sabiduría, no supieron detectar a tiempo, pues en las empresas ya no quedaban generalistas ni especialistas en virología bancaria que les pusieran en aviso. Consecuencia: la Banca de nuestro país, inmersa en esta “crisis perfecta”, iniciada al otro lado del Atlántico, puede sufrir pérdidas superiores al montante de sus Fondos Propios, como arriesga algún especialista económico citado en el último de mis trabajos.

Y ante este panorama, esta “rara avis”, que después de jubilado se le ocurre pensar y reflexionar —si viviera y le conociera ese genio que fue D. Álvaro de la Iglesia, seguramente le diría: “Dios le ampare, imbécil, a Vd. no le pagamos por pensar”— también tendrá momentos de satisfacción al deducir que su separación de la profesión, en edad madura y experimentada, no fue consecuencia de su incompetencia, sino de otros factores, que tienen que ver con el cambio drástico en la cualificación del personal del que habla D. Rafael Termes, en su conferencia citada. Ello me ha llevado a pensar si en los problemas actuales de la banca tendrá algo que ver lo que parece decir en el último párrafo trascrito. Que cada uno valore sus apreciaciones como mejor entienda, sólo advertir que calificación y cualificación no significan exactamente lo mismo.

Cuando nuestro inefable pensador despierte de sus ensoñaciones profesionales y vuelva a la realidad, no le quedará más remedio que reconocer que en la empresa donde trabajó nunca le pagaron por pensar, sino por hacer lo que le mandaban. El pensar estaba reservado para las mentes privilegiadas, y la suya nunca fue reconocida como tal. Y si es frágil de mente, volverá a caer en la depresión, esa enfermedad democrática en la que caen también los que piensan.

Y para terminar, quisiera reproducir aquí los párrafos finales de un artículo9 de una persona, que no es banquero, ni economista, ni tan siquiera empresario, en el que trata de explicar, desde su perplejidad, las causas que provocaron esta crisis económica mundial, y responde a la pregunta: ¿por qué ocurrió esto?, echando mano de algunas enseñanzas del viejo maestro Adam Smith:

“… Porque el capitalismo sólo funciona si la legalidad que lo regula está conformada por leyes justas, equitativas, que respeten la libertad, y —sobre todo— si estas leyes se cumplen”
Y añade por su cuenta: “Hay leyes generalmente bien orientadas, pero que no se cumplen, o se cumplen sólo a medias porque están llenas de trampas que permiten burlarlas. Y ello ocurre porque en este mundo de cultura frívola, desencantada y cínica no hay frenos éticos contra la irresponsabilidad y la codicia desbocada. Me temo que tendremos epidemia de sospecha para rato.”

El autor de lo que antecede no es otro que el gran escritor peruano, también con nacionalidad española, Mario Vargas Llosa. Vale la pena leer su artículo. Por mi parte, estoy totalmente de acuerdo con él.

Notas
1 «¿Se aproxima la tormenta perfecta?», Evans Davis, 28 noviembre 2007, BBCMUNDO. com
2 Conferencia pronunciada en Cáceres el 29 de enero del 2004.
3 Publicada en «Cinco Días», 17.10.2008.
4 Informe Financiero. Enero/Diciembre 2007. Actividad y Resultados. Ejercicio 2007. Informe Financiero Enero/Septiembre 2008. Grupo Santander.
5 Banco de España: Informe de Estabilidad Financiero. Noviembre 2008.
6 El significado de esta palabra gallega, puede traducirse aquí por «desastre».
7 En el año 2002, D. Fernando Lázaro Carreter, miembro de la Real Academia Española, publicó en «El País» (25 de agosto), un artículo titulado: «¿Especialidad?: generalista», indagando en el significado de esta palabra y valorando, en términos médicos, su verdadero significado, la contraponía a «especialista». Al final, la Real Academia introdujo el vocablo en su Diccionario de 2001: generalista es en él quien en su profesión «domina un amplio campo de conocimientos». Y nuestro académico terminaba apostillando: «Así que todos contentos, menos el idioma que chirría con ese término; la Academia debiera definirlo: —como lo hizo en su día D. Santiago Montero Díaz— «Especialista en la totalidad». ¡Pues eso!
8 El Nuevo Estado Industrial. J.K. Galbraith. Ed. Ariel, 6ª ed. 1974.
9 «La era de la sospecha». Mario Vargas Llosa. Publicado en «El País», 19 octubre 2008.

 
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