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| Nuevo Plan General de Contabilidad: Los nuevos criterios de valoración |
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| Escrito por José A. Rodríguez Ondarza y Antonio San Frutos Velasco. UCM. | |
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(F&B, 126, feb. 2008.) La valoración es el proceso por el que se asigna un valor monetario a cada uno de los elementos integrantes de las cuentas anuales, de acuerdo con las normas de valoración relativas a cada uno de ellos. ![]() José A. Rodríguez ![]() Antonio San Frutos 1) Coste histórico. 2) Valor razonable. 3) Valor neto realizable. 4) Valor en uso. 5) Coste amortizado. 6) Valor contable o en libros. 7) Valor residual. De todos ellos vamos a centrarnos en los más novedosos: el coste amortizado, el valor en uso y el valor razonable. La actualización financiera de flujos en el nuevo PGC Tanto el coste amortizado como el valor en uso requieren del empleo de las técnicas de actualización financiera o descuento de flujos, siendo la diferencia más significativa el tipo de actualización o descuento a utilizar. El coste amortizado se calcula a partir del tipo de interés efectivo de la operación y el valor en uso toma como referencia un tipo de interés de mercado ajustado a las características esenciales del activo o unidad generadora de efectivo a valorar. La actualización de flujos futuros también se tendrá que utilizar para determinar el valor razonable cuando no exista un mercado activo. En ese caso, hay que calcular un valor teórico de mercado o algún subrogado que se aproxime a dicho valor, aplicando modelos y técnicas de valoración consistentes con las metodologías aceptadas y utilizadas por el mercado para la fijación de precios. Entre ellas se citan los métodos de descuento de flujos de efectivo futuros estimados y los modelos generalmente utilizados para valorar opciones. Al igual que en el valor en uso, la tasa de descuento se determina a partir de los tipos de interés de mercado. Coste amortizado: definición y aplicación El coste amortizado es un método de valoración que sólo es aplicable a instrumentos financieros, definiéndose como el importe al que inicialmente fue valorado un activo financiero o un pasivo financiero, menos los reembolsos de principal que se hubieran producido, más o menos, según proceda, la parte imputada en la cuenta de pérdidas y ganancias, mediante la utilización del método del tipo de interés efectivo, de la diferencia entre el importe inicial y el valor de reembolso en el vencimiento y, para el caso de los activos financieros, menos cualquier reducción de valor que hubiera sido reconocida, ya sea directamente como una disminución del importe del activo o mediante una cuenta correctora de su valor. El tipo de interés efectivo se define como el tipo de actualización que iguala el valor en libros de un instrumento financiero con los flujos de efectivo estimados a lo largo de la vida esperada del instrumento, a partir de sus condiciones contractuales y sin considerar las pérdidas por riesgo de crédito futuras o, de una forma más sencilla, el tipo de actualización que iguala lo que se recibe y lo que se prevé entregar en contraprestación. Según las normas de registro y valoración, el coste amortizado se va a tener que utilizar en la valoración de los siguientes instrumentos financieros: préstamos y partidas a cobrar y, su recíproco, débitos y cuentas a pagar, inversiones mantenidas hasta el vencimiento y activos financieros disponibles para la venta. Para estos dos últimos no existe su equivalente en el pasivo. En la categoría de préstamos y partidas a cobrar, y débitos y partidas a pagar, se incluyen tanto los créditos/débitos por operaciones comerciales, que se definen como aquellos activos/pasivos financieros que se originan en la venta/compra de bienes y la prestación de servicios por operaciones de tráfico de la empresa, como los créditos/débitos por operaciones no comerciales, es decir, aquellos activos/pasivos financieros que, no siendo instrumentos derivados, no tienen origen comercial. En los créditos no comerciales se exige además que los cobros sean de cuantía determinada o determinable y que no se negocien en un mercado activo (tales como préstamos y créditos financieros concedidos, incluidos los surgidos de la venta de activos no corrientes, o las inversiones en valores representativos de deuda, siempre que cumplan los citados requisitos). No se incluirán en los créditos por operaciones no comerciales aquellos activos financieros para los cuales el tenedor pueda no recuperar sustancialmente toda la inversión inicial, por circunstancias diferentes al deterioro crediticio. En los débitos no comerciales se incluyen aquellos que estén representados por valores negociables y los resultantes de la compra de activos no corrientes. En ambas categorías el coste amortizado es el valor por el que deben figurar en el balance con posterioridad a su reconocimiento inicial, excepto los créditos y débitos por operaciones comerciales cuyo vencimiento sea no superior a un año y que no tengan un tipo de interés contractual, incluidos los créditos/débitos con las Administraciones Públicas cuando el efecto de no actualizar los flujos de efectivo no sea significativo. En todos estos casos se podrán valorar por su valor nominal, que es el valor por el que también se habrán reconocido inicialmente. ![]() En la práctica, la aplicación del coste amortizado significa tener que utilizar métodos financieros en la valoración de los activos/pasivos y en la imputación de los costes de la financiación, incluyendo bajo esa denominación no sólo a los intereses explícitos o implícitos, sino también cualquier gasto necesario para obtener/conceder la financiación, que hasta ahora se contabilizaban directamente en la cuenta de resultados, como gastos de explotación, o en el activo, como gastos de formalización de deudas que se imputaban posteriormente a la cuenta de pérdidas y ganancias. Como ejemplos más típicos de aplicación podemos citar los préstamos bancarios, los contratos de arrendamiento financiero o la emisión de obligaciones y bonos. En las inversiones financieras mantenidas hasta el vencimiento, que son aquellos valores representativos de deuda, que no sean derivados, con una fecha de vencimiento fijada, cobros de cuantía determinada o determinable, que se negocien en un mercado activo y que la empresa tenga la intención efectiva y la capacidad de conservarlos hasta su vencimiento, el coste amortizado es también el valor por el que se reconocen en balance con posterioridad a su incorporación al patrimonio. Este método supone contabilizar los intereses devengados en la cuenta de pérdidas y ganancias aplicando el tipo de interés efectivo. Finalmente, en los activos financieros disponibles para la venta, que es una categoría en la que se incluyen aquellos activos financieros que no se hayan clasificado en ninguna otra, no pudiendo ser créditos por operaciones comerciales y no comerciales, el coste amortizado es un valor a tener en cuenta para analizar la existencia de posibles pérdidas por deterioro del valor. La corrección valorativa por deterioro del valor de estos activos financieros será la diferencia entre su coste o coste amortizado menos, en su caso, cualquier corrección valorativa por deterioro previamente reconocida en la cuenta de pérdidas y ganancias y el valor razonable en el momento en que se efectúe la valoración. Si entre los activos financieros disponibles para la venta figuran activos financieros de carácter no monetario, la determinación de las diferencias de cambio producidas por la variación del tipo de cambio entre la fecha de la transacción y la fecha del cierre del ejercicio, se realizará como si dichos activos se valorasen al coste amortizado en la moneda extranjera, de forma que las diferencias de cambio serán las resultantes de las variaciones en dicho coste amortizado como consecuencia de las variaciones en los tipos de cambio, independientemente de su valor razonable. Las diferencias de cambio así calculadas se reconocerán en la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio en el que surjan, mientras que los otros cambios en el importe en libros de estos activos financieros se reconocerán directamente en el patrimonio neto de acuerdo con lo dispuesto en la norma de registro y valoración en relación con la valoración posterior de los activos financieros disponibles para la venta. Valor en uso: definición y aplicación El valor en uso de un activo o de una unidad generadora de efectivo1 se define como el valor actual de los flujos de efectivo futuros esperados, a través de su utilización en el curso normal del negocio, teniendo en cuenta su estado actual y actualizados a un tipo de descuento adecuado, ajustado por los riesgos específicos del activo que no hayan ajustado las estimaciones de flujos de efectivo futuros. Las proyecciones de flujos de efectivo se basarán en hipótesis razonables y fundamentadas; normalmente la cuantificación o la distribución de los flujos de efectivo está sometida a incertidumbre, debiéndose considerar ésta asignando probabilidades a las distintas estimaciones de flujos de efectivo. En cualquier caso, esas estimaciones deberán tener en cuenta cualquier otra asunción que los participantes en el mercado considerarían, tal como el grado de liquidez inherente al activo valorado. Este valor se utiliza en el nuevo PGC para calcular las pérdidas por deterioro del inmovilizado material, las inversiones inmobiliarias y el inmovilizado intangible. No es casualidad que sean precisamente los activos o grupos de activos en cuya decisión de invertir se utilizan habitualmente criterios de valoración y selección de inversiones que tienen en cuenta la cronología de los flujos de caja que se espera genere la inversión productiva, y, por esa razón, utilizan el procedimiento de la actualización o descuento, con el objetivo de homogeneizar las cantidades de dinero percibidas en diferentes momentos del tiempo, utilizando como tasa de descuento el coste de oportunidad del capital. Desde un punto de vista financiero, la empresa sólo debería haber realizado aquellas inversiones cuyo valor actual neto fuera positivo, destinando su presupuesto de capital en primer lugar a las inversiones de mayor valor capital, porque son las que más incrementan el valor de la empresa. Si posteriormente no se cumplen las expectativas de flujos previstas, el horizonte temporal o varía el coste de capital por cambios en los tipos de interés de mercado, puede ocurrir que la inversión no sea rentable, es decir, que su rentabilidad sea inferior a la media del mercado, lo que debería producir una disminución del valor de mercado del activo, si existiera, o de cualquier subrogado de éste. En base a ese razonamiento, las normas de registro y valoración del nuevo PGC entienden que un activo perteneciente a alguna de las categorías citadas anteriormente está deteriorado cuando su valor contable supere a su importe recuperable, lo que equivale a afirmar que el valor capital o valor actualizado de los rendimientos esperados es menor que el valor contable. Esa diferencia puede observarse comparando el valor contable con un valor teórico de mercado (el valor razonable) o con el valor en uso. Por esa razón, el nuevo PGC identifica el valor recuperable con el mayor importe entre su valor razonable descontados los gastos de venta y su valor en uso. Es difícil conocer con precisión el horizonte económico de la inversión por la existencia de factores ajenos al propio proyecto que condicionan e influyen en sus resultados. En consecuencia, en todas las decisiones de inversión se introduce el riesgo, que viene definido por la variabilidad de los flujos de caja y la liquidez del proyecto de inversión, existiendo varias alternativas para ello: asignar probabilidades "a priori" o "subjetivas" a los flujos de caja con el objetivo de maximizar la esperanza matemática de la ganancia o valor capital medio minimizando su varianza, ajustar los flujos netos de caja esperados multiplicándolos por un coeficiente corrector entre cero y la unidad, ajustar el tipo de actualización o descuento añadiendo al tipo de interés sin riesgo una determinada prima de riesgo, que es la forma más sencilla de introducir el riesgo, o una combinación de ellos. Según la definición del valor en uso del marco conceptual, para calcular el valor actual de los flujos de efectivo futuros esperados se debe utilizar un tipo de descuento adecuado, ajustado por los riesgos específicos del activo que no se hayan tenido en cuenta ya en las estimaciones de flujos de efectivo futuros, debiéndose además asignar probabilidades a las distintas estimaciones de flujos de efectivo, para operar con los flujos de caja medios o más probables. Desde el punto de vista probabilístico, el valor actual es una suma de variables aleatorias para la que se suele aceptar un comportamiento basado en la hipótesis de normalidad o campana de Gauss en aplicación del teorema central de límite, según el cual la suma de variables aleatorias independientes tiende a la distribución normal cuando el número de sumandos tiende a infinito (suele ser suficiente con que el número de sumando sea igual o superior a diez, lo que suele ser habitual en las inversiones a las que se aplica el valor en uso). Como puede observarse, es necesario hacer cálculos cuanto menos laboriosos. Por esa razón, el cálculo del valor recuperable y, por ende, del valor en uso, sólo debe hacerse cuando existan indicios de que el activo se ha deteriorado. Las normas de registro y valoración obligan a evaluar, al menos al cierre del ejercicio, si existen indicios de que algún inmovilizado material, inmaterial, inversión inmobiliaria se ha deteriorado, pero no a calcular de forma habitual el valor recuperable. Los cálculos del deterioro se efectuarán elemento a elemento de forma individualizada. Si no fuera posible estimar el importe recuperable de cada bien individual, la empresa determinará el importe recuperable de la unidad generadora de efectivo a la que pertenezca cada elemento. Valor razonable: definición El valor razonable se define como el importe por el que puede ser adquirido un activo o liquidado un pasivo, entre partes interesadas y debidamente informadas, que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua. No tendrá en ningún caso el carácter de valor razonable el que sea resultado de una transacción forzada, urgente o como consecuencia de una situación de liquidación involuntaria. Se trata, en definitiva, de utilizar en contabilidad valores teóricos de mercado o algún subrogado que se aproxime a dicho valor. Resumiendo y esquematizando el contenido de la definición incluida en el nuevo PGC, en primer lugar hay que tener en cuenta la posibilidad o no de determinar el valor razonable de una forma fiable. En el caso de que sea posible obtener una valoración fiable, el valor razonable puede ser obtenido a partir de valores fijados por un mercado activo o, cuando no exista mercado activo, por un valor equivalente al que se supone se hubiera obtenido de haber existido dicho mercado. Es probable que muchas empresas que no quieran entrar en la complejidad de su cálculo opten por la segunda vía, justificar la imposibilidad de obtener un valor razonable de forma fiable. En ese caso, se utilizará el coste amortizado o el coste histórico corregido por las correcciones de valor que le correspondan que, paradójicamente, pueden incluir a su vez como criterio de registro y valoración el valor razonable. ![]() a) Se puede valorar de forma fiable. a.1.) Existe un mercado activo. Valor razonable = Precio cotizado en un mercado activo a.2.) No existe un mercado activo. Valor razonable = Aplicar modelos y técnicas de valoración consistentes con las metodologías aceptadas y utilizadas por el mercado para la fijación de precios. Entre ellas se citan: • Referencias a transacciones recientes (preferente). • Valor razonable de otros activos sustancialmente iguales. • Métodos de descuento de flujos de efectivo futuros estimados. • Modelos generalmente utilizados para valorar opciones. • Condiciones: 1) Si no existen transacciones recientes, se entiende que existe un valor fiable si la variabilidad del rango de las estimaciones obtenidas no es significativa o para calcular el valor razonable se han podido evaluar razonablemente las probabilidades de las diferentes estimaciones. 2) Se debe evaluar de forma periódica la efectividad de las técnicas de valoración aplicadas empleando: - Precios observables de transacciones recientes. - Precios basados en datos o índices observables de mercado. b) No se puede valorar de forma fiable. • Coste amortizado. • Precio de adquisición o coste de producción corregido por las partidas correctoras de su valor que pudieran corresponder. Valor razonable: aplicación A pesar de que los bienes comprendidos en el inmovilizado material se valoran por el precio de adquisición o coste de producción, es necesario calcular el valor razonable de este tipo de activos cuando la empresa active gastos financieros. Dicha activación, a diferencia de lo que ocurre hasta ahora, será obligatoria, por lo cual toda empresa que tenga gastos financieros devengados antes de la puesta en condiciones de funcionamiento del inmovilizado material, tanto si han sido girados por el proveedor como si corresponden a préstamos u otro tipo de financiación ajena directamente atribuible a la adquisición, fabricación o construcción, los integrará como mayor valor del activo al que correspondan con el límite de su valor razonable. Si una empresa recibe un inmovilizado material a cambio de otro activo se puede encontrar con la necesidad de calcular el valor razonable del activo recibido, del activo entregado o de ambos. Los bienes de inmovilizado material recibidos en concepto de aportación no dineraria de capital serán valorados por su valor razonable en el momento de la aportación. Para el aportante se aplican las mismas normas de registro y valoración que para las permutas. En consecuencia, también se puede ver en la obligación de calcular el valor razonable del bien entregado. Para saber cuándo se ha producido una pérdida por deterioro del valor de un elemento del inmovilizado material, hay que verificar si el valor contable de un activo superó a su importe recuperable, siendo éste último el mayor entre su valor razonable menos los costes de venta y su valor en uso. Su cálculo sólo será necesario cuando la empresa detecte la existencia de indicios de que algún inmovilizado material o alguna unidad generadora de efectivo se han deteriorado. Todo lo comentado en los párrafos precedentes es igualmente aplicable a los elementos del inmovilizado intangible y a las inversiones inmobiliarias. Las existencias se valorarán por el precio de adquisición o el coste de producción, incluyendo los gastos financieros, en los términos previstos en la norma sobre inmovilizado material. Cuando la empresa prevea recuperar el valor contable de un activo no corriente fundamentalmente a través de su venta, en lugar de por su uso continuado, tendrá que clasificarlo como activo no corriente mantenido para la venta. En ese caso, se valorarán en el momento de su clasificación en esta categoría, por el menor de los dos importes siguientes: su valor contable y su valor razonable menos los costes de venta. En aquellos arrendamientos que cumplan las condiciones para ser calificados como financieros, el arrendatario registrará un activo y un pasivo por el mismo importe, que será el menor entre el valor razonable del activo arrendado y el valor actual de los pagos acordados durante el plazo del arrendamiento. Los activos financieros incluidos en las categorías de "préstamos y partidas a cobrar", "inversiones mantenidas hasta el vencimiento", "activos financieros mantenidos para negociar", "activos financieros híbridos" (combinan un activo financiero principal no derivado y un derivado financiero), "inversiones en el patrimonio de empresas del grupo, multigrupo y asociadas" y "activos financieros disponibles para la venta" se valorarán inicialmente por su valor razonable, que, salvo evidencia en contrario, será el precio de la transacción, que equivaldrá al valor razonable de la contraprestación entregada más los gastos de la transacción que les sean directamente atribuibles. Además, los activos financieros incluidos en las categorías de "activos mantenidos para negociar" y "activos financieros híbridos" se valorarán posteriormente también por su valor razonable, sin deducir los gastos de transacción en que se pudiera incurrir en su enajenación. De forma similar, los "activos financieros disponibles para la venta" se valorarán posteriormente por su valor razonable, pero, en este caso, añadiendo los gastos de la transacción que les sean directamente atribuibles. En el caso de las "inversiones en el patrimonio de empresas del grupo, multigrupo y asociadas", el valor razonable se utiliza para calcular la posible pérdida por deterioro del valor. El importe de la corrección valorativa será la diferencia entre su valor en libros y el importe recuperable, entendido éste como el mayor importe entre su valor razonable menos los costes de venta y el valor actual de los flujos de efectivo futuros derivados de la inversión. Para los "activos financieros disponibles para la venta", la corrección valorativa por deterioro del valor será la diferencia entre su coste amortizado y el valor razonable en el momento en que se efectúe la valoración, menos, en su caso, cualquier corrección valorativa por deterioro previamente reconocida en la cuenta de pérdidas y ganancias. Los pasivos financieros incluidos en las categorías de "débitos y partidas a pagar", "pasivos financieros mantenidos para negociar", "pasivos financieros híbridos" (combinan un activo financiero principal no derivado y un derivado financiero) se valorarán inicialmente por su valor razonable, que, salvo evidencia en contrario, será el precio de la transacción, que equivaldrá al valor razonable de la contraprestación entregada más los gastos de la transacción que les sean directamente atribuibles. Los pasivos financieros incluidos en las categorías de "pasivos mantenidos para negociar" y "pasivos financieros híbridos" se valorarán posteriormente también por su valor razonable, aunque en este caso sin deducir los gastos de transacción en que se pudiera incurrir en su enajenación. Los contratos de garantía financiera, tales como una fianza o un aval recibido o constituido se valorarán inicialmente por su valor razonable que, salvo evidencia en contrario, será igual a la prima recibida. Las retribuciones a largo plazo de prestación definida se contabilizan como una provisión que se reconoce por un importe que será la diferencia entre el valor actual de las retribuciones comprometidas y el valor razonable de los activos afectos a los compromisos con los que se liquidarán las obligaciones. En las transacciones con los empleados que se liquiden con instrumentos de patrimonio, tanto los servicios prestados como el incremento en el patrimonio neto a reconocer se valorarán por el valor razonable de los instrumentos de patrimonio cedidos, referido a la fecha del acuerdo de concesión. Aquellas transacciones liquidadas con instrumentos de patrimonio que tengan como contrapartida bienes o servicios distintos de los prestados por los empleados se valorarán, si se puede estimar con fiabilidad, por el valor razonable de los bienes o servicios en la fecha en que se reciben. Si el valor razonable de los bienes o servicios recibidos no pueda estimarse con fiabilidad, los bienes o servicios recibidos y el pasivo o incremento en el patrimonio neto a reconocer se valorarán al valor razonable de los instrumentos de patrimonio cedidos o en los que se base el importe a liquidar, referido a la fecha del acuerdo de concesión en las transacciones con empleados o la del momento en que la empresa recibe los bienes o servicios distintos de los prestados por los empleados. Las subvenciones, donaciones y legados de carácter monetario se valorarán por el valor razonable del importe concedido, y las de carácter no monetario o en especie se valorarán por el valor razonable del bien recibido, referenciados ambos valores al momento de su reconocimiento. Notas 1. Se entiende por unidad generadora de efectivo el grupo identificable más pequeño de activos que genera entradas de efectivo que son, en buena medida, independientes de los flujos de efectivo derivados de otros activos o grupos de activos. |
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La actualización de flujos futuros también se tendrá que utilizar para determinar el valor razonable cuando no exista un mercado activo. En ese caso, hay que calcular un valor teórico de mercado o algún subrogado que se aproxime a dicho valor, aplicando modelos y técnicas de valoración consistentes con las metodologías aceptadas y utilizadas por el mercado para la fijación de precios. Entre ellas se citan los métodos de descuento de flujos de efectivo futuros estimados y los modelos generalmente utilizados para valorar opciones. Al igual que en el valor en uso, la tasa de descuento se determina a partir de los tipos de interés de mercado. 
En las inversiones financieras mantenidas hasta el vencimiento, que son aquellos valores representativos de deuda, que no sean derivados, con una fecha de vencimiento fijada, cobros de cuantía determinada o determinable, que se negocien en un mercado activo y que la empresa tenga la intención efectiva y la capacidad de conservarlos hasta su vencimiento, el coste amortizado es también el valor por el que se reconocen en balance con posterioridad a su incorporación al patrimonio. Este método supone contabilizar los intereses devengados en la cuenta de pérdidas y ganancias aplicando el tipo de interés efectivo.
Si entre los activos financieros disponibles para la venta figuran activos financieros de carácter no monetario, la determinación de las diferencias de cambio producidas por la variación del tipo de cambio entre la fecha de la transacción y la fecha del cierre del ejercicio, se realizará como si dichos activos se valorasen al coste amortizado en la moneda extranjera, de forma que las diferencias de cambio serán las resultantes de las variaciones en dicho coste amortizado como consecuencia de las variaciones en los tipos de cambio, independientemente de su valor razonable. Las diferencias de cambio así calculadas se reconocerán en la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio en el que surjan, mientras que los otros cambios en el importe en libros de estos activos financieros se reconocerán directamente en el patrimonio neto de acuerdo con lo dispuesto en la norma de registro y valoración en relación con la valoración posterior de los activos financieros disponibles para la venta.
Valor en uso: definición y aplicación
En base a ese razonamiento, las normas de registro y valoración del nuevo PGC entienden que un activo perteneciente a alguna de las categorías citadas anteriormente está deteriorado cuando su valor contable supere a su importe recuperable, lo que equivale a afirmar que el valor capital o valor actualizado de los rendimientos esperados es menor que el valor contable. Esa diferencia puede observarse comparando el valor contable con un valor teórico de mercado (el valor razonable) o con el valor en uso. Por esa razón, el nuevo PGC identifica el valor recuperable con el mayor importe entre su valor razonable descontados los gastos de venta y su valor en uso.
Como puede observarse, es necesario hacer cálculos cuanto menos laboriosos. Por esa razón, el cálculo del valor recuperable y, por ende, del valor en uso, sólo debe hacerse cuando existan indicios de que el activo se ha deteriorado. Las normas de registro y valoración obligan a evaluar, al menos al cierre del ejercicio, si existen indicios de que algún inmovilizado material, inmaterial, inversión inmobiliaria se ha deteriorado, pero no a calcular de forma habitual el valor recuperable.
Resumiendo y esquematizando el contenido de la definición incluida en el nuevo PGC, en primer lugar hay que tener en cuenta la posibilidad o no de determinar el valor razonable de una forma fiable. En el caso de que sea posible obtener una valoración fiable, el valor razonable puede ser obtenido a partir de valores fijados por un mercado activo o, cuando no exista mercado activo, por un valor equivalente al que se supone se hubiera obtenido de haber existido dicho mercado. 
Si una empresa recibe un inmovilizado material a cambio de otro activo se puede encontrar con la necesidad de calcular el valor razonable del activo recibido, del activo entregado o de ambos.
Todo lo comentado en los párrafos precedentes es igualmente aplicable a los elementos del inmovilizado intangible y a las inversiones inmobiliarias.
En el caso de las "inversiones en el patrimonio de empresas del grupo, multigrupo y asociadas", el valor razonable se utiliza para calcular la posible pérdida por deterioro del valor. El importe de la corrección valorativa será la diferencia entre su valor en libros y el importe recuperable, entendido éste como el mayor importe entre su valor razonable menos los costes de venta y el valor actual de los flujos de efectivo futuros derivados de la inversión.
Los pasivos financieros incluidos en las categorías de "pasivos mantenidos para negociar" y "pasivos financieros híbridos" se valorarán posteriormente también por su valor razonable, aunque en este caso sin deducir los gastos de transacción en que se pudiera incurrir en su enajenación.