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| Las NIC: Impacto en las herramientas de calificación de empresas |
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La actual coyuntura exige a las entidades financieras contar con herramientas de calificación de empresas robustas y completamente integradas en su gestión diaria. (F&B, 132, septiembre 2008) ![]() Isabel Luengo Respecto a esta reforma, el elemento que más interés ha suscitado ha sido, sin duda, el que hace referencia a la valoración de los activos, donde destaca el principio del valor razonable frente al valor de adquisición. Sin embargo, queda limitada su utilización únicamente al valor de determinados activos financieros y no al resto de activos fijos de las empresas. Este artículo no persigue, no obstante, realizar un análisis comparativo y pormenorizado del nuevo y antiguo plan general contable —sobre esto ya existen escritos de indudable rigor—, sino que se centra en algunas de las implicaciones que se derivan de la puesta en marcha de estas nuevas normas contables. Existe una preocupación adicional en el sector financiero que, por supuesto, no está contemplada en el texto jurídico de la reforma mercantil, pero que sin duda impacta en las herramientas que las entidades financieras utilizan para analizar la calidad de las empresas que forman o formarán parte de su cartera crediticia. En este sentido, algunas de las preguntas a dar respuesta son: > ¿cómo afecta este nuevo marco contable a las herramientas automáticas de calificación de empresas (ratings) existentes actualmente en las entidades financieras, que son además, utilizadas en la toma de decisiones?, > ¿y en las herramientas que se desarrollen cuando conviva información contable histórica diferente? Por supuesto, uno de los elementos fundamentales a considerar por los analistas de riesgos de las entidades financieras, a la hora de calificar la calidad crediticia de una empresa, es la información relacionada con los estados financieros que ésta genera. La importancia relativa de esta información, que crece en función de la talla de la compañía, y que decrece en función de la vinculación que la empresa tenga con la entidad, es sin duda, uno de los pilares en los que se basa un robusto análisis de riesgos, tanto en la concesión de nuevas operaciones como en el seguimiento de éstas. La entrada en vigor del nuevo Plan General Contable llega en un momento complicado para todos los agentes que participan en una operación crediticia. Por una parte, el nuevo escenario económico obliga a las empresas (agentes demandantes de operaciones de crédito) a optimizar la utilización de sus recursos para afrontar momentos donde confluyen dos circunstancia. Por un lado, ven reducirse sus cifras de ventas motivadas por una desaceleración del consumo. Por el otro, el acceso al crédito se hace cada vez más exigente y caro, debido a la crisis de liquidez que azota a las entidades financieras. Por otra parte, las entidades financieras deben tener perfectamente medido el riesgo de su cartera crediticia en admisión de nuevos créditos, pero sobre todo, en seguimiento, donde las herramientas de calificación de empresas juegan un papel especialmente importante por la tipología de información de la que se alimentan. La actual coyuntura exige a las entidades financieras contar con herramientas de calificación de empresas robustas y completamente integradas en su gestión diaria. Esto significa que estas herramientas deben posibilitar la calificación de las compañías que integran sus carteras crediticias de forma dinámica para poder ser utilizadas en la detección anticipada de situaciones adversas que provoquen un deterioro real de los compromisos de pagos. De esta manera, permitirán a las entidades reaccionar con antelación, apoyando a las empresas que demuestren solvencia y buena proyección económica o desinvirtiendo en aquellas que no cumplan los requerimientos de calificación. Es, por tanto, obligado para toda entidad financiera, en el marco de la función de revisión y reestimación de algoritmos de calificación, introducir una tarea adicional para tratar el impacto de esta nueva norma en la información histórica utilizada en el desarrollo de cualquier herramienta de predicción para estos segmentos de riesgo, donde análisis y metodologías juegan papeles fundamentales. Para ello es necesario abordar este análisis de impacto a la mayor brevedad posible, de cara a tener preparados todos los sistemas: de información, captura, análisis y metodologías; y evitar así un potencial desajuste en los índices de estas herramientas que ponga en peligro la credibilidad de éstas y la propia medición del riesgo. |
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La entrada en vigor del nuevo Plan General Contable llega en un momento complicado para todos los agentes que participan en una operación crediticia. Por una parte, el nuevo escenario económico obliga a las empresas (agentes demandantes de operaciones de crédito) a optimizar la utilización de sus recursos para afrontar momentos donde confluyen dos circunstancia. Por un lado, ven reducirse sus cifras de ventas motivadas por una desaceleración del consumo. Por el otro, el acceso al crédito se hace cada vez más exigente y caro, debido a la crisis de liquidez que azota a las entidades financieras. Por otra parte, las entidades financieras deben tener perfectamente medido el riesgo de su cartera crediticia en admisión de nuevos créditos, pero sobre todo, en seguimiento, donde las herramientas de calificación de empresas juegan un papel especialmente importante por la tipología de información de la que se alimentan.