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 Nick Green La gestión de datos es un asunto clave para las entidades financieras, ya que su pérdida puede afectar tanto a su operativa como a su prestigio. (F&B 140, febrero 2010).
A primera vista, la pérdida de datos no parece tan devastadora como la destrucción de un edificio, pero en la era digital, sin esos datos, una empresa o institución simplemente no puede funcionar. En el caso del sector financiero, la sensibilidad hacia los temas de recuperación de datos ha crecido mucho en los últimos años y las nuevas disposiciones legales, como LOPD, Basilea II, IAS, entre otras, han aumentado las exigencias.
Las entidades financieras mueven millones de datos en soportes electrónicos, especialmente de clientes, que por ley, dichas entidades deben conservar durante un plazo de 6 años, plazo de conservación de la documentación y registro que con fuerza probatoria acrediten adecuadamente la realización de las operaciones y negocios con la entidad. Por lo tanto, se trata de uno de los sectores más sensibles a posibles errores en la gestión de datos, que pueden afectar tanto a su operativa como a su reputación.
Además, la banca electrónica, que ha experimentado un fuerte crecimiento en España en los últimos años, se enfrenta a los retos de la gestión y la seguridad de la información. En este sentido, el Barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) correspondiente al pasado mes de septiembre, refleja una creciente preocupación de los ciudadanos por la protección de datos y el uso de su información personal. Al 74 % de los encuestados, les preocupa bastante o mucho este tema.
Por otra parte, el reciente Informe anual sobre seguridad en Instituciones financieras de Deloitte, en el que han participado las 25 principales entidades financieras españolas, el 61 % de las organizaciones tienen ya definida y formalmente documentada su estrategia de seguridad, un 21 % se encuentra en fase de definición y un 10 % espera desarrollar una estrategia de seguridad en los próximos 12 meses.
Este estudio destaca que para el 52 % de las entidades consultadas, las restricciones presupuestarias son el mayor impedimento a la hora de desarrollar una estrategia eficiente de seguridad. Otro factor determinante es la escasez de personal cualificado en esta materia. Igualmente, de este estudio se extrae que el 31 % de las entidades consultadas opina que en su organización existen excesivos privilegios de acceso a la información, una cuestión que puede derivar en pérdida de datos confidenciales por errores humanos, y en ocasiones, por descontento de empleados.
Es por ello que el número de solicitudes de recuperación de datos causadas por errores humanos se ha multiplicado por dos en los últimos doce meses. Esto se atribuye a los sistemas de almacenamiento cada vez más complejos, junto con los menores recursos que se asignan a la sustitución de equipos, a la formación del personal de TI y al mantenimiento del nivel óptimo de personal en dicho departamento.
Es frecuente que se produzcan fallos en copias de seguridad, pérdidas de datos en portátiles de empleados que nunca hacen un backup, y fallos inéditos en servidores de gama alta e incluso en entornos virtuales recientemente implantados. También una pérdida de datos críticos puede producirse a la hora de renovar equipos, y durante proyectos de migración de datos de servidores.
Hoy en día, la creciente dependencia de los datos y la proliferación del almacenamiento de información clave en equipos informáticos en empresas y en ordenadores personales, aumenta la necesidad de disponer de soluciones de recuperación de datos post-pérdida. La incapacidad para acceder a datos importantes, o la pérdida de información crítica en renovaciones de discos, puede fácilmente inutilizar a una empresa o institución, dando lugar a largos períodos de parón y pérdida de productividad que pueden afectar hasta a la supervivencia de la empresa o institución, al igual que a su reputación.
Por lo tanto, la gestión de datos en sentido amplio (recuperación, borrado, migración, archivo) es la principal garantía que tienen las entidades financieras tanto para proteger uno de sus principales activos como para cumplir con la exigente normativa correspondiente y evitar situaciones que pueden afectar a su operativa y a su prestigio.
Siempre existe la posibilidad de recuperar datos, (al igual que de eliminarlos) por muy grave que sea la situación. Mediante una actuación rápida, y contactando inmediatamente después de identificar una pérdida con expertos en recuperación de datos, los usuarios afectados pueden ahorrar tiempo y dinero valiosos, y minimizar los efectos sobre la continuidad del negocio. Para ello hay dos opciones clave: contar con software especializado y con servicios profesionales para tal fin bien a través de tecnología remota de recuperación de datos o mediante un servicio de laboratorio.
En general, la recuperación de datos sólo se puede realizar una vez y trabajar con discos duros previamente dañados, dificulta al máximo esta tarea. Tener alguien a quien recurrir cuando te ataca el desastre es esencial para evitar el coste de una interrupción del negocio y asegurar su continuidad. |