 Enrique Tinajero Con un enfoque muy distinto a la gestión tradicional, la gestión de proyectos basada en compromisos propone una nueva fórmula para implementar procesos de cambio en las organizaciones. (F&B, 133, octubre 2008)
Existe el concepto por muchos conocido del "sponsor" Ejecutivo. Se trata de una tradición principalmente anglosajona por la que un ejecutivo de la organización con capacidad de decisión y liderazgo, apoya una iniciativa de inversión para la mejora del negocio. Un paso más allá y con mayor vigencia en este momento encontramos lo que se ha dado en llamar "Commitment-Based Management (CBM)".
Hace ya algún tiempo que los grandes grupos financieros de nuestro país y de referencia a nivel mundial están invirtiendo grandes cantidades de dinero en optimizar su estructura organizacional y sus sistemas, tratando de adaptarlos a la modernidad y las nuevas tecnologías en busca de incrementos en su productividad y eficiencia. Es bien sabido que en numerosos casos no se llega a lograr el resultado esperado.
Es la teoría de aquellos que propugnan el "commitment-based management" que esta imperfecta asunción de ambiciosos proyectos en el seno de las entidades financieras es debido frecuentemente a una mejorable gestión del proyecto por parte de la ejecutiva de la compañía. Empleados, ejecutivos y directivos son la columna vertebral de la organización así como aquellos que dan la cara al cliente y son la imagen y el alma de la misma. Sin su concurso y decidido apoyo, por muy bien que hayamos analizado los cambios a realizar en el ámbito de los procesos, nuestras iniciativas están condenadas, cuando menos, a un fracaso parcial.
Durante la presente década encontramos numerosos ejemplos de disfunciones de este tipo. Sin ir más lejos, la operación de compra de Chrysler por parte de Daimler, en la que la aparente falta de implicación del equipo directivo de la adquirida Chrysler provocó una lenta e ineficiente integración y por último el fracaso de la misma. En un plano positivo y perteneciente al ámbito de las entidades financieras, la integración de Abbey en el Santander es un ejemplo de hasta qué punto el apoyo decidido de la ejecutiva del Grupo ha facilitado una rápida y eficiente implementación de los diferentes proyectos necesarios para integración del banco londinense.
"Commitment-Based Management" propone una nueva formula para implementar procesos de cambio, reflejando los beneficios que los mismos producen y producirán desde su gestación y generando compromisos que funcionan y que perduran en la filosofía de la organización y en el tiempo. Este enfoque es muy diferente del de la gestión tradicional, basada en procesos, o Process-Based Management, donde los procesos son las tareas centrales y la organización es vista como un mundo de procesos interconectados para crear valor, resultando los empleados tan sólo simples coordinadores de actividades que siguen pasos e instrucciones específicas que la mayoría de veces no entienden, comprenden y/o aprueban dentro de un flujograma de procesos global.
La gestión de proyectos basada en compromisos es una forma dinámica, flexible y coordinada de trabajar los proyectos de cambio y grandes implemen-taciones, en la que los involucrados aportan ideas innovadoras, generando un valor añadido para las mismas tareas a implementar y para la organización en general.
Fernando Flores, Doctor por la Universidad de Berkeley y padre del CBM, se basa fundamentalmente en que dentro de la organización y/o proyecto, un compromiso es una promesa realizada entre dos o más personas, un cliente (interno o externo) y un realizador para satisfacer requerimientos o necesidades especificas. De este modo, una petición puede estar encadenada o supeditada a otras o estar basada en unos estándares específicos o "condiciones de satisfacción". Para coordinar el trabajo a través de los distintos departamentos de la organización, es necesario que los directivos piensen en la organización como un entramado de compromisos o promesas interpersonales que obligatoriamente se deben de cumplir y que deben ser gestionadas activamente.
En este sentido, entenderemos que los clientes son aquellas personas con las cuales tenemos una interacción o relación bilateral y con las que nos unen promesas de acción y / o cambio (más allá del concepto tradicional de persona a la que le ofrecemos un producto o servicio).
Los compromisos serían todos aquellos actos de habla (peticiones, promesas), que acometemos y en los cuales nos comprometemos a realizar "acciones" de una forma implícita o explicita (generando por tanto otras acciones y reacciones en el futuro como expectativas, evaluaciones, desempeños y, obviamente, resultados). También influyen directamente en el rumbo de las organizaciones y de las personas involucradas en estos cambios, obteniendo más y mejores resultados y generando crecimiento, desarrollo y competitividad, tanto para la empresa como para los empleados.
Así están sabiendo verlo las entidades financieras y otras empresas de los sectores más innovadores, quienes están valiéndose del valor generado por el compromiso propio del empleado como reflejo de la validez probada del compromiso del ejecutivo. ¿Quién puede dudar al fin y al cabo de que el compromiso que sentimos es mayor para un "he dicho que haré" que para un "me han dicho que haga"? |