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| El Private Equity se consolida en España |
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| Escrito por Sofía Fuentes. DUTILH ABOGADOS | |
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(F&B, 128, abr. 2008). Esta modalidad de capital-riesgo ha experimentado un considerable avance en la última década debido a la situación económica, los bajos tipos de interés, las inversiones de los fondos de capital-riesgo y las mejoras en el tratamiento fiscal de las desinversiones. ![]() Sofía Fuentes En español, es corriente utilizar el término capital riesgo para definir todas las entidades que desarrollan private equity, pero en el mundo anglosajón existe una clara distinción entre las entidades que centran su actividad en el desarrollo de proyectos empresariales que se encuentran en etapas tempranas (venture capital) y aquéllas cuya actividad consiste en invertir en empresas ya consolidadas (en este caso es más correcto utilizar el término private equity). Las operaciones de private equity para financiar proyectos empresariales comenzaron a realizarse en los Estados Unidos tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, y su práctica se implantó sobre 1960 en la mayoría de los países industrializados de Europa. El private equity está experimentando un gran desarrollo a través de los fondos que se nutren de importantes sumas de dinero con el objetivo de lograr mayores rentabilidades que las que ofrece la Bolsa, sobre todo en la modalidad de fondos de capital riesgo o funds equity. Dentro de la actividad de private equity podemos encontrar diferentes tipos de operaciones: > Management Buy-Out (MBO): Adquisición de una sociedad, de parte de ella, o de sus activos por un grupo de directivos que trabaja en la misma, apoyados por una institución financiera o un capital riesgo. > Management Buy In (MBI): Adquisición de una sociedad en la que el control de ésta es obtenido por un equipo de dirección externo a la misma apoyado por una institución financiera o un capital riesgo. > Buy In Management Buy-Out (BIMBO): Se trata de una mezcla de las dos figuras anteriores de tal forma que el control de la sociedad se adquiere por una combinación de un equipo de directivos que trabaja en la misma junto con el apoyo de directivos externos. ![]() En todas estas operaciones la finalidad última es la desinversión en un determinado plazo con el fin de obtener la máxima rentabilidad, proceso que se puede ejecutar de distintas formas: venta a terceros, reventa a otras sociedades de capital riesgo o reventa de su participación a los antiguos titulares del negocio. Si la operación culmina con éxito, la plusvalía puede llegar a ser muy importante. Según datos de la EVCA (Asociación Europea de Capital Riesgo), la rentabilidad media neta a lo largo de los últimos quince años se puede evaluar alrededor del 10,5%, si bien las mejores gestoras han conseguido hasta el 30%. Toda operación o inversión de capital riesgo en cualquiera de los sectores debe pasar por diferentes etapas hasta completar un círculo: análisis de la oportunidad de inversión, fase de expansión y, posteriormente, preparación de la salida (reconocimiento de la oportunidad de efectuar la desinversión). A esto se suma la necesidad de evaluar y valorar de manera justa las propuestas, sin asumir riesgos innecesarios en la operación. Se trata, por tanto, de un proceso delicado, pues el mercado a veces presenta operaciones aparentemente muy jugosas que, a la larga, pueden ser un fiasco. Tener la habilidad para reconocer una buena oportunidad de negocio e invertir la cantidad justa son los primeros pasos que conducen hacia el éxito de una operación de estas características. La inversión en fondos de capital riesgo ha crecido de forma sostenida a lo largo de la última década. En un alto porcentaje de las concentraciones empresariales que se registran casi a diario en todo el mundo, el papel de los fondos de private equity es fundamental. Posiblemente ningún mercado haya evolucionado tanto en tan poco tiempo como las operaciones de private equity en España, pues en menos de cinco años ha pasado de ser un mercado casi minúsculo, o desconocido para la mayoría de la gente y con pocas operaciones financiadas, a convertirse en un mercado con operaciones de gran trascendencia y repercusión económica y mediática.Así, en 2005 se superaron los 4.000 millones de euros de inversión y en 2006 se llegó a los 2.715 millones (la cifra disminuye de un año a otro no porque se haya producido una desaceleración en este tipo de operaciones, sino porque en 2005 se produjeron 13 grandes operaciones por importes individuales superiores a 100 millones de euros). En Europa los fondos de capital riesgo han alcanzado la cifra de 90.000 millones de euros en 2006, y en los últimos diez años este sector movió 406.000 millones de euros. Los principales factores que influían en el prometedor futuro de las operaciones de private equity eran la buena situación de la economía, los bajos tipos de interés, y unos mercados dinámicos y globalizados. Además, en el caso de España, también ha influido la Ley 25/2005 reguladora de las Entidades de Capital Riesgo y sus sociedades Gestoras que mejoró la fiscalidad y suprimió ciertas trabas administrativas. Sin embargo, el futuro no parece tan prometedor en estos comienzos de 2008 dado que parece avecinarse una situación de desaceleración económica que, de producirse, conlleve también muy posiblemente la desaceleración de las operaciones de private equity, si bien es cierto que, por el momento, la crisis hipotecaria americana no ha impedido nuevos máximos en 2007. Así que habrá que esperar el comportamiento del mercado en este sector. Lo que sí parece estar complicando ya este tipo de operaciones es la enorme dificultad para obtener financiación bancaria, fundamentalmente debido a la falta de confianza crediticia por la influencia de Estados Unidos, el aumento del precio del dinero así como del EURIBOR. Esto ha generado que las grandes entidades bancarias hayan decidido disminuir su umbral de riesgo empezando por dejar de prestar financiación en determinadas operaciones de private equity. ![]() En España, se ha ampliado el horizonte de las operaciones de capital de riesgo, y se están descubriendo nuevos mercados y sectores y ampliándose el espectro de las compañías objetivo. Aunque, eso sí, el objetivo sigue siendo el mismo: conseguir que la empresa aumente su valor y alcanzar beneficios. Hasta hace poco, en las operaciones de private equity se buscaba tomar participación en empresas de alto riesgo que pertenecían a sectores dinámicos de la economía y que ofrecían la máxima rentabilidad tras varios años de inversión. Los sectores a los que dirigen su mirada los fondos de capital riesgo son aquéllos a los que se les prevé un futuro halagüeño, y se suele dejar a un lado los sectores en fase de desaceleración. Por ejemplo, actualmente vivimos un momento en el que parece que los inversores evitan los riesgos de las actividades vinculadas al ámbito inmobiliario y constructor. A pesar de esta evidencia, continúan produciéndose operaciones "sorpresa" de fondos de capital riesgo que apuestan por empresas de este sector dejando entrever que no todo el sector está afectado por la crisis, o que no lo estará previsiblemente en el futuro. Un ejemplo lo tenemos en la reciente compra de Pretersa-Prenavisa, una compañía líder especializada en material de construcción de naves para el sector logístico y valorada en más de 200 millones de euros, que ha sido adquirida por un fondo de capital riesgo convirtiéndose en la mayor operación apalancada del año que se ha llevado a cabo por un fondo. Sin embargo, no hay que olvidar que uno de los sectores preferidos del capital riesgo es el sector tecnológico. Así, hasta julio de 2007, el 71% de las inversiones de entidades de capital riesgo centradas en empresas de nueva creación se produjo en este sector, frente al 59% en el primer semestre de 2006 y el 50% durante el año 2005. ![]() En 2006 se realizaron 276 operaciones de inversión en nuevas empresas de alta tecnología, y para 2008 se calcula un crecimiento del 15% tanto en financiación como en número de operaciones cerradas. En este tipo de operaciones la experiencia de los gestores de capital riesgo puede constituir una aportación muy beneficiosa desde el punto de vista estratégico, tanto para desarrollar planes de crecimiento como para preparar la empresa ante una posible venta. Además, hay que añadir que por el conocimiento de ciertas áreas estos gestores pueden aportar valor, contactos que faciliten la puesta en marcha de planes de expansión en nuevos mercados, o la localización de ejecutivos que fortalezcan el proyecto a desarrollar. |
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Posiblemente ningún mercado haya evolucionado tanto en tan poco tiempo como las operaciones de private equity en España, pues en menos de cinco años ha pasado de ser un mercado casi minúsculo, o desconocido para la mayoría de la gente y con pocas operaciones financiadas, a convertirse en un mercado con operaciones de gran trascendencia y repercusión económica y mediática.
