Vea también
Su tienda
Libros electrónicos Software financiero Formación onlineListar Todos |
|
| área de descarga | |
| Mostrar Pedido | |
|
Su Pedido está actualmente vacío.
|
Hoy en La Revista de Finanzas y Banca...
Artículo destacado.- Executive en Finanzas y Tesorería
- IFEMA acogerá la X edición del Foro @asLAN Tendencias Tecnológicas que tendrá como tema principal: "Infraestructuras Inteligentes"
- Emilio Botín, empresario español más influyente por tercer año consecutivo
- El cierre de Megaupload y las reacciones de Anonymous marcan un mes de enero caliente
- Daniel de Melo, promocionado a Director de Preventas de FICO para Europa, África y Oriente Medio
- Mario Díaz-Guardamino Müller, nuevo Director del Departamento de Seguro de Crédito de Chartis Europe
- Carlos López-Otín, nuevo presidente del jurado del Premio Banc Sabadell a la Investigación Biomédica
- Botín: Hemos demostrado capacidad de alcanzar simultáneamente las exigencias de capital, aumentar provisiones para riesgo inmobiliario y mantener la retribución por acción
- Una reforma financiera poco brillante
- Caja Rural de Asturias gana 13,59 millones de euros y eleva su core capital hasta el 15,60%
- Una nota sobre la privatización: El difícil caso de Paradores
| El Camino hacia la Reconversión Bancaria |
|
|
Compartir |
|
La amplia red comercial, que en tiempos expansivos de concesión generosa de créditos, sobre todo al sector inmobiliario, aportó tantos rendimientos a la banca, ha invertido su efecto, convirtiéndose en uno de los mayores lastres que a día de hoy penalizan las cuentas de resultados de bancos y cajas. Esta sobrecapacidad supone una importante fuente de ineficiencias si relativizamos los crecientes costes de capacidad instalada en relación a los, en numerosos casos, menguantes ingresos. Este síntoma se acentúa aun más en las cajas de ahorros que, animadas por la bonanza económica, abrieron multitud de oficinas para acercarse a sus clientes. Estas oficinas resultan ahora complicadas de sostener para aquellas entidades más afectadas por este sobredimensionamiento. ![]() José Gómez Blanco Podemos afirmar entonces que, en lo referente a la captación de recursos, las cajas se encuentran en inferioridad de condiciones respecto a los bancos. De ahí la relevancia que adquiere el FROB en este asunto, pues parece concebirse como la única alternativa viable para obtener financiación rápida. Sin embargo, el Fondo no parece convencer a todos y mucho menos a las propias entidades financieras, dado el excesivo coste, no solo económico, que la utilización de estos recursos supone. Un primer obstáculo está siendo el alto interés del 7,75%, al que hay que devolver las ayudas en el plazo de un lustro. Si a esto sumamos las duras condiciones impuestas, tales como obligaciones de cierre de oficinas y limitaciones a la política comercial, que no todas las cajas de ahorros están dispuestas a acatar, observamos que existen razones para que las cajas eviten en la medida de los posible entrar al trapo. Además, si los procesos de integración están formados por cajas de ahorros pertenecientes a la misma comunidad autónoma, como es el caso de las tres fusiones aprobadas en la actualidad, puede llegar a ser un arma de doble filo. Si bien la anexión es necesaria, hay que saber jugar bien las cartas para que los beneficios resultantes no se vean diluidos. Como ya se ha comentado, el FROB impone el cierre de oficinas y si todas ellas se concentran en el mismo territorio puede suponer un significativo aumento de prejubilaciones y despidos. Una tasa de paro aun mayor castigaría la tasa de morosidad, cuya mitigación supone uno de los principales objetivos de la reconversión en su conjunto. Por último, las cajas de ahorros fusionadas podrían acabar dedicando los fondos públicos prestados a sufragar los gastos inherentes al proceso, en lugar de destinarlos para financiar las altas tasas de morosidad, afectando, por ende, a la resolución del problema de impagos. Una alternativa más alentadora es la constitución de fusiones frías o virtuales cuya figura resultante es conocida como Sistema Institucional de Protección (SIP). Gracias a la formación de un SIP, las entidades financieras pueden mantener su personalidad jurídica y, mediante un acuerdo de solidaridad entre los propios integrantes de la SIP, se pueden salvaguardar los ratios de liquidez y solvencia requeridos en Basilea. Esta última idea tiene como principal atractivo el gran refuerzo de las garantías, lo que se traduce en una mejor valoración por parte de las agencias de calificación, pudiendo acceder de esa manera a un crédito mucho más barato, a pesar de que se trate de una calidad ficticia puesto que las carteras de clientes no han cambiado. Otros puntos positivos serían el aprovechamiento de economías de escala y la generación de nuevas oportunidades de negocio – si bien estos beneficios pueden verse diluidos por una falta de liquidez. Si se recurre entonces a las ayudas del FROB, estas fusiones frías no resolverían el problema de tiempo y coste. ¿Existe entonces una solución más barata? Actualmente las cajas de ahorros buscan liquidez mediante la contratación de depósitos de sus clientes, así como la emisión de deuda con avales del Estado, pero no es bastante para satisfacer los nuevos requisitos de capital y mucho menos considerando la actual guerra fría desencadenada en el panorama bancario en la que todas las entidades, grandes y pequeñas, utilizan sus armas para alcanzar la victoria de llevarse un cliente más a casa. Esta circunstancia nos conduce a la idea de que, a falta de una regulación más efectiva, la mano invisible de Adam Smith está actuando sobre el mercado promulgando la libre competencia en una guerra del pasivo cuyas víctimas tienen nombre y apellidos: “Cajas de Ahorros”. El temor a que esta situación pueda llegar a ser una realidad obliga a buscar otras alternativas que faciliten la reconversión del sistema bancario y al mismo tiempo permitan que las cajas obtengan la financiación y el consecuente aumento de solvencia que le hagan posible cumplir con las exigencias basileanas. Debemos contemplar la privatización de las cajas de ahorros, eliminando, además, la problemática de la excesiva politización, reduciendo las distorsiones económicas provocadas por la gestión política y ofreciendo la posibilidad de captar recursos mediante ampliaciones de capital. Sin embargo, esto supondría un alejamiento de los principios fundamentales por los que se crearon las cajas de ahorros - en España su origen se remonta a los antiguos Montes de Piedad del siglo XVIII, creados por organizaciones católicas con el fin de ayudar a una sociedad muy castigada por la Guerra de la Independencia – y una notable pérdida de valor social. Aunque es cierto que la privatización solucionaría el problema de la captación de recursos así como el de la ganancia de competitividad, con la consecuente mejora de los ratios de morosidad y solvencia, no podemos olvidar los loables orígenes fundacionales de las cajas, en los que una gran parte de los beneficios se invierten en obras sociales. Se plantean dos alternativas para la posible bancarización; o bien imitar al modelo noruego, en el que cada caja tendría la oportunidad de decidir el grado de privatización que desea obtener pero quedándose a mitad de camino entre el capital público o privado, o bien el italiano, que ha supuesto una plena privatización de las cajas de ahorros. Es difícil conocer la fórmula mágica que permita satisfacer a todas las partes pero si sobre algo existe una opinión generalizada es sobre la necesidad de cambiar el sistema, fortaleciéndolo y mejorándolo, a fin de evitar en el futuro situaciones de inestabilidad similares a las vividas en los últimos meses. Los primeros pasos ya están dados, pero si ni FROB, ni SIP, ni las cuotas participativas encandilan a las cajas de ahorro como medio para obtener liquidez, ¿será necesaria una nueva normativa para incentivar esa verdadera reconversión? Todas las señales apuntan a que sí. El límite del 1 de julio impuesto por Bruselas para las fusiones realizadas mediante el FROB, parece quedarse escaso y, por lo tanto, se confirma el temor de que esta medida no será suficiente para la implantación del nuevo sistema bancario español. Es necesario que regulador, bancos y cajas pongan toda la carne en el asador para que se produzca una transformación real y no solo se pongan pequeños parches, que habrán de mostrarse insuficientes en el próximo y seguro ciclo negativo. La cuestión es clara, ha llegado el momento de decidir, de escoger el camino óptimo para alcanzar la meta de la reconversión y parece que hay más caminos que ganas de echarse a andar. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|










