 José Gómez (Octubre 2008). Confieso que desde hace meses he sentido preocupación por la crisis que nos venía encima, negada por el Presidente del Gobierno y su Ministro de Economía de forma reiterada, pero ahora mismo, ya nadie puede negar lo que es evidente.
Lo que comenzó como una crisis financiera en EE.UU. (con las hipotecas subprime), y extendida posteriormente a la Unión Europea y Suiza, se ha transformado en una crisis económica.
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1. Introducción
Valorar ahora mismo sus consecuencias y duración es una tarea de adivinación, pues mientras las predicciones de unos son esperanzadoras y limitan su duración y efectos negativos a poco más de un año, otros –los pesimistas (¿o realistas?), la consideran más grave que la iniciada en 1929 y de larga duración. Al mismo tiempo, nadie se atreve a afirmar que ya ha pasado lo peor de la crisis financiera, gracias a las inyecciones de liquidez1 a las entidades financieras por parte de los Bancos Centrales, o si, finalmente, se convertirá en una crisis sistémica de consecuencias imprevisibles para el sistema financiero internacional, que se trasladarían a la economía real y sus efectos serían demoledores.
La intención de este trabajo es centrarse en lo que está pasando en nuestro país y cuál fue el papel desempeñado por el Gobierno y el Banco de España, en concreto, en cuanto a la prevención de la crisis en el sector inmobiliario/constructor y su repercusión en el sector financiero, influido inicialmente con las “hipotecas subprime”, pero ahora mismo por la morosidad creciente de las inversiones en el indicado sector y la financiación hipotecaria a los compradores de viviendas.
2. Los efectos de la crisis
Para empezar, una pregunta:
· ¿Podrán las entidades financieras asumir las pérdidas derivadas de sus inversiones en el sector inmobiliario/constructor y en hipotecas a particulares?
En contestación a la misma, tengo que decir que nuestros gobernantes y el propio Banco de España (como razonaré más adelante), no tomaron en los últimos 4 años medidas económicas y financieras para hacer frente a lo que era evidente, la “burbuja inmobiliaria”, alimentada, año tras año, con subidas de dos dígitos de los precios de las viviendas, aun a sabiendas de que era insostenible este modelo de crecimiento económico. Nuestros gobernantes y nuestro Banco Central aplicaron en ese tiempo aquel viejo principio de los fisiócratas sobre la economía, “dejad hacer, dejad pasar, que el mundo se mueve solo”. Y así nos va. Y que esto lo haga un gobierno socialista, muy dados a la intervención del Estado en la economía, no siempre para bien, sino para mal (Solchaga, Solbes), por su dogmatismo, nos encontramos ahora mismo con un problema económico muy grave, que se vienen acentuando con el paso de los meses. Nuestras entidades financieras, colaboradoras necesarias de esa política económica abstencionista, están ahora mismo capeando el temporal, inmersas en esta especie de “tormenta perfecta” --como ya definen algunos la crisis que estamos padeciendo-- gracias a la liquidez que les facilita el BCE y a la captación de nuevos recursos en el mercado interior, pagando intereses por encima de la cotización del Euribor, pero esta política financiera no puede durar demasiado tiempo sin que haga estragos en el sector financiero. Pero, ¿qué pasará en los próximos meses?
Los análisis y comentarios de los especialistas económicos y financieros son, en general, muy negativos. Los únicos optimistas están localizados en el Gobierno y sus adláteres. El Profesor Alberto Recarte ha desarrollado un interesante ensayo --cuya lectura aconsejo-- titulado “La crisis financiera internacional y el crack financiero español” 2, en el que analiza las dos crisis, la inmobiliaria y la financiera, con una importante aportación de datos, de los que deduce una evolución muy pesimista de nuestra economía. De ese extenso trabajo sólo voy a destacar las predicciones –para él casi imposibles— sobre lo que puede ocurrir con los 311.000 millones de euros prestados por la Banca a los promotores inmobiliarios, valorando las posibilidades de los promotores para hacer frente al pago de las deudas y/o la consecución de su refinanciación, que se resumen en el siguiente cuadro:
Cuadro núm. 1
1. Por una parte, un porcentaje elevado de los promotores desarrolla su actividad junto con la de empresarios inmobiliarios, que alquilan sus edificaciones, con lo que es posible que los ingresos por alquileres o por venta de edificaciones en funcionamiento y que obtienen una renta pueda compensar las pérdidas producidas por la actividad puramente promotora.
2. Por otra, la promoción puede ser una más de las actividades de grupos empresariales diversificados tanto en su actividad en España como fuera de España, donde pueden actuar como promotores o como inversores con otras actividades. También en este caso las pérdidas de las promociones podrían compensarse con otros ingresos de actividades dentro y fuera de España.
3. En tercer lugar, hemos hecho referencia que la banca está refinanciando al menos a tres años a los promotores que tiene mayor deuda, fondos propios algo más elevados y activos de mejor calidad, por lo que la necesidad de constituir provisiones para cubrir la entrada en mora de los préstamos y créditos a esas empresas no se reflejarían en las actividades financieras hasta dentro de tres años.
4. No sabemos si en la financiación de los 311.000 millones de euros está incluida la financiación directa, por parte de bancos extranjeros a empresas españolas y que podría estar, por tanto, soportada por el balance de entidades situadas fuera de España.
Fuente: Alberto Recarte.
Sin perjuicio de lo anterior, arriesga que de estos 311.000 millones de euros pueden entrar en mora algo menos de la mitad, sobre 150.000 millones, cifra que sumada a la morosidad derivada de las operaciones hipotecarias a compradores de viviendas, actualmente 22.000 millones de euros (estima que puede llegar a los 55.000 millones), la suma de ambas superaría ampliamente los Fondos Propios de las entidades financieras, del orden de 170.000 millones de euros.
Por otra parte, también analiza las características de las operaciones hipotecarias concedidas a adquirentes de viviendas durante los años 2005, 2006 y 2007 (Cuadro núm. 2), para definirlas como hipotecas subprime españolas, basándose en que:
Cuadro número 2:
1. Los precios que pagaron los compradores fueron muy altos en conjunto, en particular en lo que se refiere a la vivienda de venta libre.
2. Los créditos hipotecarios concedidos a los compradores alcanzaron, en ocasiones, el 100% del valor de tasación.3
3. Desde entonces, es posible que esos precios se hayan reducido en, al menos, un 10% ó 20%, o incluso más.
4. Esos créditos hipotecarios se concedieron a plazos muy largos, en promedio a 30 años y a tipos de interés variable, por lo que en 2008 y 2009 será mínima la parte de principal que se haya devuelto a la banca financiadora.
5. En algo más de dos años el euribor ha pasado del 2% al 5,3% y su repercusión en las cuotas hipotecarias es muy grande.
6. Simultáneamente, ha aumentado el IPC hasta situarse en el 5% anual y ha subido especialmente los precios de los alimentos y los combustibles, lo que afecta, directamente, a la capacidad de pago de los adquirentes de viviendas de menor renta de esos años.
7. Ha aumentado sustancialmente el desempleo y se espera que se destruyan entre un millón y un millón y medio de empleos, lo que, nuevamente, afectará a los compradores de viviendas que las hayan comprado hace menos tiempo.
Fuente: Alberto Recarte.
Lo cual quiere decir --así lo deducimos-- que si nuestra economía no se empieza a recuperar en un plazo no muy superior a un año (esas son las previsiones del Gobierno), y se van reconduciendo las operaciones con dificultades, la situación puede volverse muy complicada para nuestro sistema financiero, ya que la crisis financiera podría transformarse en una crisis de solvencia4, y sus consecuencias serían letales para nuestra economía. Para bien del país --siendo generosos-- esperemos que el Gobierno acierte esta vez.
3. ¿Es autónomo e independiente el Banco de España?
Hace dos meses, más o menos, el Sr. Viñals --Subgobernador del Banco de España-- vino a decir que la institución no dio a conocer los datos de la evolución negativa de la economía española, “para no interferir en las elecciones”. Pero lo cierto es que su silencio, no sólo ha interferido, sino que ha beneficiado al partido gobernante, en perjuicio de la oposición. Elemental. Por otra parte, los silencios del Gobernador del Banco de España --muy elocuentes-- en los meses inmediatamente anteriores a las elecciones, han ido en la misma dirección. Claro que a esto podrán responder que era una decisión prudente para no agravar la situación. Pero ese no es, o no deber ser --bajo mi punto de vista-- el papel de nuestro Banco Central, si de verdad es autónomo e independiente de los gobiernos de turno. ¿Se acuerdan de Alan Greenspan --el especialista en desinflar “burbujas financieras”— y de los mensajes que lanzaba oportunamente a los mercados y a los agentes económicos y financieros durante su largo mandato al frente de la Reserva Federal para evitar las crisis o, al menos, disminuir sus efectos, en un ejercicio de independencia del Gobierno Federal? En este sentido, no hay que olvidar que nuestro “greenspan”, el Sr. Fernández Ordóñez, es un hombre de partido, y no fue elegido Gobernador del Banco de España con el consenso de la oposición. En su favor hay que recordar que fue elegido para este cargo en el año 2006, pero también es cierto que anteriormente fue Secretario de Estado de Economía. En consecuencia, dado que la propuesta y nombramiento del Gobernador le corresponde al Gobierno de turno, y aquel nombra al Subgobernador, mi opinión es que la independencia es relativa, no así su autonomía. No obstante, hay que decir que las presiones de los Ejecutivos sobre las autoridades monetarias no son exclusivas de nuestro país. Analícense las presiones de algunos gobiernos de la UE, incluido el nuestro, sobre Jean-Claude Trichet, para conseguir la bajada de los tipos de interés. Estoy leyendo una especie de biografía de Alan Greenspan, escrita por Bob Woodward, uno de los periodistas que descubrió el “Watergate”, donde cuenta las presiones que recibió Paul Volcker, antecesor de Greenspan en la FED, por parte de miembros del Gobierno de Ronald Reagan, que le llevaron a dimitir para no plegarse a las exigencias gubernamentales.
4. Regulación de la autonomía del Banco de España y la supervisión bancaria:
La autonomía del Banco de España fue regulada por Ley 13/1994, de 1 de junio. Autonomía del Banco de España, quedando definida su naturaleza y normativa específica en el artículo 1, desarrollándose en el artículo 7, número 6, la supervisión de las entidades de crédito:
Artículo 1. Naturaleza y normativa específica
1. El Banco de España es una entidad de Derecho público con personalidad jurídica propia y plena capacidad pública y privada. En el desarrollo de su actividad y para el cumplimiento de sus fines actuará con autonomía respecto a la Administración General del Estado, desempeñando sus funciones con arreglo a lo previsto en esta Ley y en el resto del ordenamiento jurídico.
Artículo 7. Principios generales.
1. Corresponderá al Banco de España el ejercicio de las funciones previstas en esta Ley, así como el de las que puedan encomendarle otras leyes.
2. Sin perjuicio del objetivo principal de mantener la estabilidad de precios y del cumplimiento de las funciones que ejerce en tanto miembro del SEBC en los términos del artículo 105.1 del Tratado, el Banco de España apoyará la política económica general del Gobierno.
……..
6. El Banco de España deberá supervisar, conforme a las disposiciones vigentes, la solvencia, actuación y cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito y de cualquiera otras entidades y mercados financieros cuya supervisión le haya sido atribuida, sin perjuicio de la función de supervisión prudencial llevada a cabo por las Comunidades Autónomas en el ámbito de sus competencias y de la cooperación de éstas con el Banco en el ejercicio de tales competencias autonómicas de supervisión.
Fuente: Banco de España
El Banco de España como regulador de nuestro sistema financiero, aplicando las directrices emanadas del BCE, tiene un cometido que le es propio, que es la vigilancia e inspección del sistema financiero español, especialmente Bancos y Cajas de Ahorro, y para ello recibe obligatoriamente (Circular 4/2004), de formar regular, los Balances y Cuentas de Pérdidas y Ganancias, individualizadas y consolidadas de las entidades financieras, además de un gran número de estados informativos adicionales, que muestran de forma detallada lo que no se ve en la documentación contable oficial. Dispone, además, de equipos de inspección que se desplazan a las sedes centrales de las entidades financieras para verificar “in situ” su verdadera situación económica y financiera, y la correcta aplicación de las normas emanadas del banco regulador y, en consecuencia, y dado el caso, corregir las desviaciones que se pudieran estar produciendo en su política inversionista (sistema de análisis de riesgos, concentración de inversiones en sectores y empresas, inversiones en derivados financieros, mercados de valores; valoración de garantías, etc. etc.). Con estas prerrogativas o atribuciones, el Banco de España puede exigir el cumplimiento estricto de las normas en el análisis y concesión de riesgos. En este sentido, creo que es oportuno transcribir aquí un párrafo de una entrevista al anterior Gobernador del Banco de España, D. Jaime Caruana5, refiriéndose al “Basilea II” (véase más adelante):
“Por tanto el banco, a la hora de tomar decisiones sobre riesgos, está utilizando esta metodología y esa información que, además, nos debe hacer llegar al supervisor. Y ahí está la labor del supervisor. Tiene que mirar cómo el banco valida, cómo está organizado, cuáles son los sistemas que emplea, en qué grado se involucran sus gestores y el consejo de administración, qué sistemas de reporting tiene, qué mecanismos mantiene para detectar y solucionar cualquier percance que pudiera darse. En definitiva es algo mucho más complejo y dinámico que el simple control de unas series de números.”
Ignoro si durante el tiempo de formación de la “burbuja inmobiliaria” hubo instrucciones genéricas o individualizadas al sector o a determinadas entidades para corregir las desviaciones en su política de riesgos y detectar debilidades en la gestión, en la línea apuntada por el Sr. Caruana. Lo cierto es que, si existieron, no fueron objeto de publicidad, como sería deseable. Y ya se sabe, lo que no se conoce, no existe.
Lo que sí es cierto es que el Banco de España ha tardado en reaccionar ante la crisis que se oteaba en el horizonte económico. Prueba de ello son las recomendaciones públicas del Subgobernador, Sr. Viñals, hace pocas semanas, aconsejando a las entidades financieras: “que estén preparadas para lo peor, porque vienen años con dificultades”, tardanza reconocida recientemente por el Consejero de esa institución, el economista, Sr. López Casanovas, catedrático de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, que afirmó: “a la actual crisis económica hemos llegado tarde, cuando lo más importante, también en tiempo de bonanza, es la prevención para poder adoptar medidas". Como “El Quijote” es un libro de sabiduría, ante tal afirmación aquí podría repetirse una de sus frases más divulgadas: “¡Tarde piache…!6
5. El papel desempeñado por las sociedades de tasación en esta crisis.
En esta crisis nadie habla del papel desempeñado por las sociedades de tasación inmobiliaria. Estas sociedades están reguladas básicamente en las siguientes disposiciones:
§ Circular 5/2003, del Banco de España, de 19 de diciembre, sobre Sociedades y servicios de tasación homologados, que modifica la Circular 3/1998, de 27 de enero, sobre información a rendir al Banco de España.
§ Real Decreto 775/1997, de 30 de mayo, sobre el régimen jurídico de los servicios y sociedades de tasación.
§ Orden ECO/805/2003, de 27 de marzo, sobre normas de valoración de bienes inmuebles y de determinados derechos para ciertas finalidades financieras.
§ LEY 41/2007, de 7 de diciembre, por la que se modifica la Ley 2/1981, de 25 de marzo, de Regulación del Mercado Hipotecario y otras normas del sistema hipotecario y financiero, de regulación de las hipotecas inversas y el seguro de dependencia y por la que se establece determinada norma tributaria.
El Real Decreto 775/1997, de 30 de mayo, en su artículo 15.1, letras a) y b), atribuyen específicamente al Banco de España la vigilancia del cumplimiento por estas sociedades o servicios de los requisitos para obtener y conservar la homologación, y de las restantes obligaciones que resulten exigibles para que las valoraciones de bienes inmuebles que realicen puedan surtir efecto en el mercado hipotecario o en aquellos casos requeridos por las normas que rigen a las entidades de crédito, atribuciones que fueron desarrolladas por Circular 3/1998, modificada por la Circular 5/2003. Las normas técnicas de valoración de bienes inmuebles están especificadas por la Orden ECO805/2003.
De acuerdo con sus atribuciones, las sociedades de tasación están obligadas a remitir al Banco de España una serie de información de distinto tipo y en los plazos establecidos, incluida la contable y estadística. La Ley 41/2007, en su Capítulo III, artículo 3, da nueva redacción a varios artículos de la ley anterior, relacionados con las entidades financieras y sociedades de tasación, bajo el título de “Fomento de la independencia de las entidades de tasación”, y modifica, en su artículo 4, el régimen sancionador a este tipo de sociedades.
¿Han cumplido las sociedades de tasación de forma estricta las distintas normas que las regulan? ¿Han sido rigurosas en las tasaciones durante el “boom” inmobiliario? Lo cierto es que desde estalló la crisis financiera y el escándalo de las “hipotecas subprime”, poco o casi nada se ha hablado de estas cuestiones, pero si hacemos caso de la opiniones del Profesor Recarte en el ensayo publicado en “Libertad Digital”, “el crédito hipotecario por compra de vivienda durante los 2005, 2006 y 2007”, presenta características que los acerca a la categoría de hipotecas subprime españolas”. (Véase el cuadro 2).
¿Ha sido efectiva la vigilancia del Banco de España a las sociedades de tasación? La pregunta es difícil de contestar, al carecer de datos sobre las actuaciones de nuestro regulador en la vigilancia y verificación del cumplimiento de las normas por parte de este tipo de sociedades. Sin embargo, intuyo que en los últimos años quizá se han tasado muchos inmuebles forzando las normas técnicas, cuando era evidente la sobrevaloración del mercado de la vivienda.
6. Conclusión.
¿ Pudo el Banco de España evitar la crisis financiera? Mi opinión es que sí. Las manifestaciones del Subgobernador del Banco de España y de uno de los Consejeros de la institución, a las que me he referido anteriormente, vienen a confirmar mi tesis de que el Banco de España --como ya apuntaba al comienzo de este trabajo-- pudo haber evitado la actual crisis financiera en nuestro país, o al menos reducir sus efectos, si hubiera utilizado a tiempo sus atribuciones de supervisión sobre las entidades financieras, exigiendo el cumplimiento estricto de las normas contenidas en las circulares en vigor, especialmente la citada anteriormente (Circular 4/2004) y las normas del “Basilea II”, en la concesión de las operaciones de crédito y préstamo, evitando --mediante directrices al sector bancario-- la concentración de un alto porcentaje de las inversiones en el sector inmobiliario/constructor y la consecuente financiación de la compra de viviendas, con lo cual la “burbuja inmobiliaria” se hubiera desinflado de forma gradual y la economía del “ladrillo” iría adaptando lentamente sus inversiones a las disponibilidades de recursos para nuevas inversiones y las consecuencias hubieran tenido un menor impacto en nuestro sistema económico. O, en caso de que sus atribuciones fueran insuficientes, instar al Gobierno a tomar medidas destinadas a tal fin.
Por otra parte, tal política llevaría a las entidades financieras a ser más rigurosas en los análisis del riesgo, como se viene propugnando en las normas emanadas del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, conocidas como “Basilea II”, publicadas en Junio/2004, y objeto de Directivas de la Unión Europea, y en España traspuestas básicamente mediante el REAL DECRETO 216/2008, de 15 de febrero, de recursos propios de las entidades financieras.
Un ejemplo ilustrativo de los excesos de las entidades financieras con el sector inmobiliario, ha sido la refinanciación por parte de Caja Madrid a “Martinsa-Fadesa”, del orden de 1.000 millones de euros, antes de la presentación por parte de la inmobiliaria de un procedimiento concursal, que tuvo como consecuencia la dimisión del directivo de Caja Madrid, D. Carlos Vela, anteriormente Consejero-Delegado de la sociedad citada. Y lo que es más grave, la tasación de la compra de Fadesa fue realizada por “Tasamadrid”, empresa filial de la entidad financiera, asignando un valor superior al coste de la operación7. Esta actuación es un ejemplo de lo que yo defino dentro de los riesgos bancarios, como “riesgo de dirección”, que son los originados por decisiones equivocadas de los altos directivos de las empresas8.
Sobre el comportamiento de las entidades financieras, tengo que decir que el Banco de España era conocedor de la política inversionista del sector bancario en un ciclo económico expansionista – como no podía ser de otra manera-- y de sus consecuencias, como se expone un trabajo publicado por nuestro banco central sobre el Programa de Evaluación del Sector Financiero (Financial Sector Assessment Program, FMI), titulado “NORMATIVA PRUDENCIAL Y ESTABILIDAD DEL SISTEMA BANCARIO ESPAÑOL”, (página 82), del que son autores dos de sus técnicos9, Alfredo Martín Oliver y Jesús Saurina, cuyas opiniones reproducimos parcialmente:
“Entre los bancos y los supervisores bancarios no existen muchas dudas sobre cuándo aumentan los riesgos que acechan a la solvencia de las entidades de depósito. Los mayores errores en las políticas crediticias de las entidades se producen en las fases expansivas del ciclo económico, cuando el optimismo generalizado sobre las perspectivas económicas futuras lleva a una relajación significativa de los criterios de admisión y selección de prestatarios (en cuanto al importe de las operaciones, precio, garantías, plazos, calidad del prestatario, etc.). Los efectos de dicha relajación solo se ponen de manifiesto de forma clara con el cambio de ciclo económico y la aparición de la morosidad y la quiebra de los prestatarios.
Un regulador bancario prudente, preocupado por las consecuencias que una crisis bancaria puede tener sobre la economía, además de estimular una correcta medición y gestión de los riesgos bancarios por parte de las entidades, puede plantearse la introducción de medidas adicionales, vía capital o provisiones para insolvencias, que permitan limitar los efectos negativos que un perfil marcadamente cíclico del riesgo de crédito pueda tener sobre la financiación a empresas y familias y, en definitiva, sobre la evolución de la economía.”

La autoría de las reflexiones finales sobre lo publicado en el citado número de Notas de Estabilidad Financiera, son del Subgobernador del BE, D. José Viñals, en las que se dice que: “se ha puesto de manifiesto que la evaluación del FMI sobre los estándares, códigos e infraestructuras del sistema financiero español, sobre la capacidad de resistencia de este ante shocks o aumentos inesperados del riesgo de crédito, de mercado, de tipo de interés, o de liquidez, así como sobre el enfoque prudencial que domina la regulación y la supervisión bancarias en España, es muy favorable.”
Esperemos que, de acuerdo con esta evaluación, nuestro sistema financiero resista la actual crisis financiera y salga airoso de la grave situación económica de nuestro país, como ya ha ocurrido en otras épocas, a pesar del costo elevado que suponen las crisis económicas sobre el Producto Interior Bruto, con graves consecuencias para las clases menos favorecidas, que se pueden ver incrementadas por la especulación ante una situación de precariedad. El crecimiento económico de varios años, conseguido en una fase expansiva de la economía, puede malograrse como consecuencia de esta crisis, cualquiera que sea su origen.
Para terminar, quisiera citar una frase de un clásico del Banco de España, el que fue Subgobernador de la Institución, D. Aristóbulo de Juan, sobre la mala política de crédito, en concreto sobre la concentración de riesgos10:
“La concentración de riesgos se produce cuando se conceden créditos o garantías en volumen desproporcionado con el capital del banco a un solo prestatario, a un grupo de prestatarios o a un determinado sector o industria. Esta práctica puede ser el resultado de la libre decisión del banquero (quien puede creer que la buena salud de un determinado prestatario es eterna) o de una presión irresistible del prestatario sobre el banquero cuando es incapaz de atender su deuda. La concentración de riesgos está relacionada frecuentemente con los créditos vinculados11, que se describen a continuación. No todas las concentraciones conducen a la insolvencia, pero la mayoría de las quiebras bancarias son consecuencia de fuertes concentraciones de riesgos.”
Recomiendo, como he hecho en otra ocasión, la lectura de sus consejos y recomendaciones, que siguen teniendo vigencia aunque hayan transcurrido más de 20 años desde la conferencia pronunciada en el Banco Mundial. Sólo añadir, que el Banco de España dispone de un instrumento que genera mensualmente su Central de Riesgos, la famosa “Cirbe”, donde se integran y clasifican los datos de las operaciones de riesgo concedidas por el sector bancario y las entidades de financiación --a nivel de cliente-- en cuya documentación es fácil detectar la concentración de riesgos en determinadas empresas y sectores, que tantos problemas está originando al sector financiero.
Notas:
1 Puede consultarse el trabajo del que soy autor: “Crisis financiera y riesgo de liquidez en la banca”, en WWW. Iberfinanzas.com.
2 El trabajo está publicado en “Libertad Digital” y consta de XIII apartados y I Anexo.
3 Comentaremos la tasación de las viviendas cuando desarrollemos el papel desempeñado por el Banco de España en esta crisis económica y financiera.
4 El Banco Central Europeo anunció ayer, 04.09.08, que endurecerá las garantías para dar liquidez a los bancos y que entrarán en vigor en el próximo mes de febrero, lo cual, unido al mantenimiento del tipo de interés, provocó el desplome de las Bolsas europeas.
5 Revista “Bolsa de Madrid”, número Octubre 2005. “Basilea II alumbra un sistema financiero mejorado”. Págs.11 y siguientes.
6 “D. Quijote de la Mancha”. Capítulo LIII, frase de Sancho Panza.
7 Datos obtenidos de la prensa económica, especialmente de las páginas de “Economía” de El Mundo, 18.07.2008.
8 Puede consultarse el trabajo del que soy autor. “Riesgos bancarios y responsabilidad corporativa”, en WWW. Iberfinanzas.com
9 NOTAS DE ESTABILIDAD FINANCIERA, número 5, 12/2006: “El Banco de España y la evaluación del sistema financiero”, páginas 82 a 94.
10 “De buenos banqueros a malos banqueros”, conferencia en el Banco Mundial, Washington, junio de 1987.
11 Los “créditos vinculados” son aquellos que se producen cuando el banco presta dinero a sociedades que son propiedad, total o parcialmente, del banquero o del banco. (Definición contenida en el texto de la conferencia indicada). |